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En 1995, el mundo llenaba los cines para ver una historia de juguetes con vida propia que se movían a su antojo cuando su dueño, Andy, no les miraba, una película llamada ‘Toy Story’ que, sin saber, hizo historia, porque no solo fue un éxito en todos los sentidos, sino que fue la primera en realizarse íntegramente mediante efectos digitales.

Fue la precursora, pero cuando Pixar comenzó a pensar en el proyecto, su génesis fue prácticamente la de cualquier obra cinematográfica: poner sobre la mesa de un dibujante un folio en blanco e imaginar con trazos de lápices como serían las escenas, creando pequeñas obras de arte que, en demasiadas ocasiones, se quedaban en los cajones olvidadas o tapadas por el éxito de la obra final en la pantalla.

Para rescatarlos y ponerlos a la vista de mayores y pequeños, CaixaForum expone en Sevilla ‘Pixar. Construyendo personajes’, una cita que ahonda en el proceso de creación de los protagonistas de las películas del estudio de animación, fruto de un largo y cuidadoso trabajo en equipo, con cerca de 130 dibujos originales, 48 maquetas y diversos audiovisuales.

No es solo una colección de cuadros o fotos colgados en paredes, sino todo un homenaje a unos personajes que son fruto de un intenso trabajo en equipo para conseguir una buena definición, para trasmitir lo mejor posible el argumento y para que encajen con el resto de elementos de la película, incluso con los paisajes.

Organizada por Pixar Animation Studios en colaboración con la Fundación La Caixa y dentro de su programación cultural, supone el segundo trabajo común entre ambos, tras la realizada en 2015 para revisar del trabajo de esta compañía pionera en la animación por ordenador en sus 25 años de historia.

Pero ‘Pixar. Construyendo personajes’ no es un recorrido histórico, sino un nuevo enfoque que se centra en el primer proceso de desarrollo de los personajes, desde la génesis, adentrando al espectador en las bambalinas creativas de una gran factoría de ficción, analizando los orígenes de diversos protagonistas de algunos de los largometrajes más famosos de los estudios, desde sus inicios hasta la actualidad.

Obviamente, llama la atención ver cómo se creó Toy Story, cómo nacieron sus tres secuelas, pero Brave (Indomable), Ratatouille, Bichos, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Buscando a Dory, Los increíbles, Del revés (Inside Out), Cars, Up, Coco e incluso Soul, la última producción de Pixar que tiene previsto su estreno en España el día de Navidad, no se quedan atrás a la hora de que mayores y pequeños busquen en sus cerebros recuerdos de su infancia o la de sus hijos.

Y para que la didáctica de la muestra sea completa, a través de citas y de testimonios audiovisuales, los propios artistas de los estudios ofrecen una mirada desde el interior de sus despachos y demuestran una idea clave de la exposición: la noción de industria creativa y la profesionalidad de los centenares de personas involucradas durante años en cada uno de los proyectos de Pixar.

Finalmente, todo lo que se acabará viendo en la pantalla está diseñado y creado desde cero, teniendo siempre en cuenta las necesidades del relato, y no se deja ningún detalle al azar, porque todo lo que se plasma en el dibujo está al servicio de la historia que cuenta la película.

Esta ingente cantidad de trabajo permite llegar a un grado inigualable de precisión y fuerza en la narración visual y en la coherencia y definición de los personajes, cosa que se ha convertido en una marca de fábrica de los productos de los estudios Pixar.

"Cuando ves la película, todo el trabajo que hacemos debe desaparecer, lo único que quieres es que la gente crea en esos personajes y que tenga la sensación de estar dentro de la historia", explica el diseñador de producción Bob Pauley, y, visto el resultado final de los dibujos en pantalla, se demuestra que tras el universal "Hasta el infinito y más allá" de Buzz Lightyear hay, sobre todo, mucha imaginación al servicio de obras de arte en pantalla grande.

Fermín Cabanillas