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Al francés Hector Berlioz se le considera el mejor escritor entre los compositores y sus "Memorias" --recién publicadas por Akal-- la mejor obra literaria escrita por un músico, y ahora también se publica en español su libro "Las tertulias de la orquesta" (Akal), obra de una fina ironía contra la música sin alma.

El estilo directo de Berlioz, alejado de la retórica romántica de su tiempo, le valió que Flaubert dijera de sus creaciones literarias que "su estilo aplasta al de Balzac", y ese desparpajo narrativo repleto de diálogos fulgurantes distingue, junto al humor y la ironía, "Las tertulias de la Orquesta", ahora publicado en edición de Enrique García Revilla.

El director de orquesta Pablo Heras-Casado señala en el prólogo a esta edición que Berlioz, considerado "uno de los padres de la dirección orquestal moderna", se imagina a sí mismo en estas "Tertulias" al frente de una orquesta ficticia y "describe su apatía respecto a las obras abiertamente mediocres que se ve obligado a dirigir".

En efecto, Berlioz, en sus "Tertulias de la orquesta", inventó "en el norte de Europa un teatro de ópera en el que los músicos, que son en su mayoría gente culta, se dedican habitualmente a la lectura e incluso a la charla sobre temas más o menos literarios y musicales cada vez que se interpreta alguna ópera mediocre", y añadía que, por ese mismo motivo, solían tener un libro al lado de la partitura.

En este libro, también decía conocer Berlioz a un músico que "durante las quince primeras representaciones de una célebre ópera leyó, releyó, meditó y asimiló los tres volúmenes del 'Cosmos' de Humboldt" y a otro que "mientras duró el éxito de una obra verdaderamente estúpida, hoy olvidada, se organizó para aprender inglés", e incluso a otro que "dotado de una memoria excepcional, recitó a sus vecinos más de diez volúmenes de cuentos, anécdotas, aventuras, noticias".

El músico, profesor y escritor Enrique García Revilla, que publicó el libro titulado "Los cafés de la orquesta", un conjunto de relatos sobre la vida cotidiana y el lado humano de los músicos inspirados en las 'tertulias' de Berlioz, anima a la lectura del compositor francés porque su estilo literario "es ágil y alejado de los excesos sentimentales propios de la literatura decimonónica".

El estilo de Berlioz sorprende "por su agudeza y sentido humorístico" porque "detrás del ceño fruncido con que le muestran los retratos de Courbet o Signol, se escondía un tipo divertido y extremadamente agudo que no puede reprimir su sentido del humor cuando se expresa por escrito", escribe García Revilla en la introducción de esta edición.

Según García Revilla, "no sólo el planteamiento del libro es ya disparatado, pues no parece posible que unos músicos de orquesta se dediquen a contarse historias en el foso ante la media sonrisa cómplice del director (que también escucha atentamente), sino que en cada una de las tertulias introduce multitud de chistes, juegos de palabras y detalles de punzante ironía".