EFEMarbella (Málaga)

Obras de Dalí, Miró, Tamayo o Bacon hacen del museo Ralli de Marbella (Málaga) el único ubicado en Europa de los cinco con los que cuenta la Fundación Recanati, un oasis de arte contemporáneo que emerge entre palmeras.

Situado junto al mar en plena Milla de Oro, en una de las zonas más exclusivas de esta cosmopolita y turística ciudad del litoral español, un obelisco de mármol blanco con letras rojizas indica al visitante que se encuentra a las puertas de este museo.

Aunque al leer su nombre alguien haya podido pensar que se trataba de una exposición dedicada al automóvil, lo que este centro esconde tras sus blancas paredes nada tiene que ver con ese propósito.

El museo Ralli español alberga una muestra integrada por unas 450 piezas gráficas y escultóricas, de las que el 70 por ciento son de arte latinoamericano y el 30 por ciento restante europeo, ha explicado a Efe su directora, Rosa Ruiz.

Inaugurado en el año 2000 por el ya fallecido banquero de origen griego Harry Recanati y su esposa Martine, este museo nació con el deseo de “mostrar a todo el mundo la colección Ralli”, señala Ruiz, de ahí que eligieran una ciudad “emblemática” para el turismo como Marbella.

La pandemia de coronavirus retrasó la conmemoración del vigésimo aniversario de su apertura, pero en 2021 se han retomado las previsiones, lo que incluye, entre otros, la renovación de su exposición permanente y la incorporación de obras procedentes de otros museos de la fundación, según Ruiz.

En lo referente a América Latina y bajo el título “Arte contemporáneo en Oaxaca. Vanguardia, mito y tradición”, se ha presentado este sábado una exposición colectiva con trabajos de reputados autores de esta región mexicana.

Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Morales, Irma Guerrero o Justina Fuentes son algunos de los artistas que forman parte de una muestra que abarca desde los años 60 a los 90, comenta a Efe la comisaria del museo, Silvia Sánchez.

Se trata de obras en las que se observa una clara referencia a la iconografía azteca a través del uso del color y las formas, así como la influencia de las principales vanguardias europeas, especialmente del expresionismo y el surrealismo, según Sánchez.

Además, esta colorida exhibición se alinea con la filosofía original de los museos Ralli, donde se apuesta por manifestaciones artísticas con un marcado arraigo a la tierra y la tradición y un gran sentido de la identidad indígena.

El otro pilar de este museo es el arte contemporáneo europeo, de ahí las obras que reúne en torno al surrealismo con trabajos de Marc Chagall o Giorgio de Chirico, padre de la pintura metafísica y considerado surrealista antes, incluso, de que el movimiento surgiese, ha apuntado Sánchez.

Junto a ellos, piezas de algunos de los artistas más representativos de este movimiento cultural surgido en Francia tras la Primera Guerra Mundial, como André Masson, Salvador Dalí, Joan Miró o Man Ray.

Artistas a los que se suman Conroy Maddox, John Banting, Henry Moore, Paul Wunderlich o Francis Bacon, un “surrealista frustrado” al que sus coetáneos no consideraron parte de esta vanguardia, matiza la comisaria.

Según Silvia Sánchez, en esta colección se exploran los diferentes lenguajes y trayectorias de los artistas cuyas obras se exponen y su vinculación con el surrealismo, para ir más allá de estereotipos, etiquetas y vinculaciones a uno u otro movimiento.

Esther Gómez