EFECórdoba

La coreógrafa Olga Pericet (Córdoba, 1975) ha estrenado recientemente 'Un cuerpo infinito', un espectáculo en el que indaga en el impacto y la fuerza de la bailaora Carmen Amaya, una figura legendaria que, ha dicho a Efe, "no solo rompió en baile, sino que sociológicamente rompió todo".

En una entrevista con Efe con motivo de su paso por el programa lectivo del 39 Festival de la Guitarra de Córdoba, Pericet ha explicado que su fascinación por la protagonista de su último espectáculo, coproducido por Teatros del Canal, viene de lejos, maravillada por aquella mujer que "tuvo una libertad enorme" en un momento en el que todavía existía una mentalidad cerrada en España, producto de una dictadura.

"No fue una gran maestra de dejar escuela, pero el eco que tuvo por su propia esencia cambió el baile tanto de la mujer como del hombre", ha afirmado la coreógrafa cordobesa, Premio Nacional de Danza en 2018, sobre Amaya.

'Un cuerpo infinito' está dirigida por Carlota Ferrer con la asesoría en la dramaturgia de Roberto Fratini y en la coreográfica de Marco Flores, Rafael Estevez y Alberto Paños, aunque la responsable final de un espectáculo que no quiere ser sólo un homenaje es Pericet, quien ha abordado también la figura de Carmen Amaya desde una perspectiva feminista.

Desde ese prisma, ha afirmado que lo que más aprecia de Amaya es "esa libertad como mujer", con el añadido de que era "una mujer gitana" en un tiempo concreto.

"Hizo que los gitanos estuviesen dentro de un nivel sociocultural. Y, de hecho, lo hizo en un sitio como Estados Unidos. América le dio todo. De hecho, cuando vas a Nueva York asemejan el flamenco al gitano. Lo ven en un mismo plano", ha explicado Pericet.

También ha influido en su inspiración "su prototipo de cuerpo", presente en el mismo título de la obra, y con el que comparte cierta fisionomía la coreógrafa cordobesa.

"Estaba muy centrada en los dolores y en cuando vas cumpliendo años y los mitos que ha habido. Y por muchas razones la observé y pensé, voy a darle este momento de mujer a ella", ha señalado Pericet, que con 44 años no se ve a sí misma lejos de los escenarios.

La cordobesa se considera bailarina y bailaora, las dos cosas al mismo tiempo, y ese equilibrio entre técnica y duende es el que le ha dado tantas alegrías, como el Nacional de Danza.

No obstante, ha reconocido que cambiaría los premios por la posibilidad de tener una programación de danza más estable y por que surgieran programadores "más valientes", que apuesten por espectáculos de baile más allá de los musicales.

"Creo que los programadores tienen que ser valientes porque la danza es importante para la gente. La danza es abstracta, abre la mente, no te dice exactamente lo que tienes que hacer. Hace que tú pienses en un momento en que nos están haciendo que no pensemos. Por eso creo que la danza es tan necesaria, porque es un arte de los que más mueve la mente", ha añadido.

Eso también vale para su propia ciudad, una Córdoba en la que lleva un tiempo sin actuar y a la que ve como una ciudad un tanto "aislada" en el plano cultural, y que "no se da cuenta de la potencia que realmente tiene" a nivel artístico.

A pesar de ello, Pericet reconoce con orgullo su procedencia cada vez que le preguntan, y defiende que su ciudad supone "una escuela marcada" en el toque, en el cante y en el baile flamenco.

"Cuando veo bailar a alguien digo: 'Se nota que es de Córdoba'. Hay una especie de colocación y elegancia. De cómo sentir ciertos palos. De la manera de colocarse y de moverse", ha señala al anunciar que tiene "algo pensado para Córdoba", que tarde o temprano acabará proponiendo.

Juan Velasco