EFEGranada

Los primeros pobladores de Europa trabajaban la piedra de manera muy diferente en los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3 de Orce (Granada), enclaves separados por apenas cuatro kilómetros, según ha revelado una investigación en la que participa la Universidad de Granada.

Este trabajo, publicado en la revista "Frontiers in Earth Science", arroja luz sobre cómo los primeros pobladores de Europa gestionaron las materias primas con las que fabricaban sus herramientas, informa la Universidad de Granada.

Una de las razones, explican los investigadores, por las que estos antepasados pudieron sobrevivir en la región de Orce fue su capacidad para tomar elementos de la naturaleza y transformarlos en herramientas que les facilitaban su vida cotidiana y su subsistencia.

Y tras años de excavaciones e investigaciones multidisciplinares, los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3, datados respectivamente en 1,4 y 1,2 millones de años, han aportado abundantes registros líticos y faunísticos que ofrecen numerosa información sobre los grupos humanos que habitaron Orce en aquellos tiempos.

Estos yacimientos al aire libre estaban situados en los humedales de Orce, un entorno con abundantes fuentes de agua dulce, en las inmediaciones de un gran lago salino.

Este contexto, rico en agua y vegetación, sustentaba a una gran cantidad de animales, incluidos megaherbívoros como los elefantes y los hipopótamos, además de a una serie de carnívoros, entre los que destacan las hienas gigantes y los tigres de dientes de sable.

Este paisaje también era favorable para los homínidos por la abundancia de materias primas fácilmente disponibles con las que fabricaban sus herramientas.

Los homínidos recogieron y utilizaron el sílex y, especialmente la piedra caliza de la zona, para tareas de percusión pesada y para obtener lascas de pequeño tamaño que aparentemente se utilizaban para cortar la carne y las vísceras de los cadáveres de animales.

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto que, a pesar de que Barranco León y Fuente Nueva 3 están distanciados a cuatro kilómetros el uno del otro, sus situaciones geológicas y crono-climáticas difieren de manera que afectan sutilmente a la forma en que los homínidos aprovecharon los recursos líticos obtenibles en su entorno.

En concreto, los autores revelan características que permiten perfilar con mayor precisión las peculiaridades de cada yacimiento en función de los tipos de actividades que los homínidos realizaban.

En Barranco León se obtuvieron cantos rodados de piedra caliza de diversos tamaños y nódulos de sílex directamente en un contexto deposicional único de alta energía y se explotaron en el lugar.

Por su parte, en Fuente Nueva 3 se explotaron bloques de caliza, complementados con algunos cantos rodados procedentes, posiblemente, de un curso de agua cercano, mientras que el sílex de relativa buena calidad se trajo al yacimiento desde fuentes secundarias cercanas y a veces se recicló en el lugar para producir las lascas de pequeño tamaño.

Este trabajo ha confirmado que el radio de acción de los antepasados era muy reducido, en concreto, la precisa localización de las fuentes de suministro de las rocas talladas permite afirmar que se situaban a menos de 10 kilómetros de los yacimientos, a lo que se une el hecho de que no se han localizado materias primas que provengan de fuera de la Cuenca de Guadix-Baza.

Ha puesto también de manifiesto que durante el tiempo de uso de Fuente Nueva 3, diversas piezas líticas talladas fueron recicladas, mientras que en Barranco León, los homínidos tallaron pequeños nódulos de sílex que encontraron en el sitio, lo que los investigadores atribuyen en principio a un empeoramiento del clima.

En definitiva, este estudio muestra cómo la materia prima desempeñó un papel fundamental en la configuración de los comportamientos de los homínidos. EFE

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