EFEPamplona

Rancapino Chico, hijo del también cantaor de flamenco Alonso Núñez Núñez ‘Rancapino’, asegura que su padre es el espejo en el que se mira y que, tras compartir escenario con artistas como Pepe de Lucía, Remedios Amaya o Diego Carrasco, se aprende “por inercia y de forma inconsciente”.

El artista acude al festival Flamenco On Fire, que se desarrolla en la capital navarra desde mañana martes y hasta el 25 de agosto, para interpretar el espectáculo ‘Por mi amor al arte’, que reproduce una versión de su primer trabajo discográfico, que lleva el mismo título.

Sobre este proyecto musical -que salió publicado a principios de este año- explica, en una entrevista concedida a EFE, que lo grabó durante tres días junto a artistas y que en el mismo se entregó a los cantes que escuchó desde pequeño gracias a su padre.

El cantaor precisa, de este modo, que en el momento de la grabación, que se desarrolló en directo, estuvo rodeado de “maestros del cante, de la guitarra, del toreo, de la pintura y del periodismo”.

“Quise grabarlo así porque es como me sale el cante tradicional”, asegura para añadir que el cante sale “con más sentimiento cuando ves las caras conocidas, gente a la que quieres y admiras” y así te “inspiras más”.

A este respecto, apunta que los cantes que interpreta son “letras tradicionales”, pero que, de forma puntual, en las alegrías hay una parte de elaboración propia.

Defensor de la “positividad, la alegría y el buen aire”, el de Chiclana de la Frontera recibió el pasado mes de mayo el galardón ‘Nuevo Compás’, que reconoce el talento de jóvenes figuras del flamenco.

Y aunque se muestra orgulloso por esa distinción, recalca que, a sus 31 años, le queda “mucho por aprender”: “Me encanta cuando me dicen algo bonito, pero -añade- también me gusta que me digan que una cosa no está bien”.

Asume que es una responsabilidad grande que pueda convertirse en un referente para las nuevas generaciones del flamenco, si bien también considera que “a cualquier cosa que te dediques, ya es una responsabilidad en sí, desde el minuto uno”.

Sobre la innovación en el flamenco, apunta que “siempre que se haga con el corazón, con el alma y transmitiendo, es bueno”.

A sus 31 años, Rancapino Chico indica que ve “bien” el futuro del flamenco: “Hay mucha afición por parte del público y los cantaores que están saliendo lo hacen de maravilla”.

Y en la faceta personal, comenta que, entre sus próximos retos, está el de grabar cantes con su propia letra. EFE

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