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El fotógrafo Ricky Dávila, director del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao, ha dicho a Efe que "la historia de la fotografía está trufada de microhistorias fascinantes" en relación con su último libro, "Tractatus Logico-Photograficus. La fotografía explicada a los atunes" (Galaxia Gutenberg).

Es un título que su autor considera "un anzuelo para cómplices" porque si por un lado remite al "Tractatus logico-philosophicus" de Wittgenstein por otro posee "una componente bufa", la de considerar atunes a los posibles lectores de este curioso libro que mezcla casi todos los géneros literarios, del ensayo al diario, de la poesía a la narración, de la reflexión a la indagación histórica.

Ricky Dávila, que ha elegido Málaga como el primer lugar para presentar su "Tractatus", ha optado "por las digresiones huyendo de la tesis" porque su relación con la escritura es "pura pulsión".

También se ha definido a sí mismo como "el atún supremo" al considerar que "no hay respuestas finales para las preguntas importantes", pero con el convencimiento de que literariamente ha hecho "algo genuino", como discípulo de autores como W.G.Sebald y Enrique Vila-Matas.

Dávila dice haberse acogido a la estela de Sebald, quien en sus obras reproduce fotografías en blanco y negro y en pequeño tamaño, como sucede en el "Tractatus", en cuyas páginas funcionan, según el autor, como una especie de "ilusionismo", de forma "original y rudimentaria" para "enhebrar la prosa y la imagen", de modo que son fotos "despojadas de su poder embaucador, reducidas a una huella de luz".

Como "fotógrafo de sustancia y escritor de corazón" se define Dávila para significar que su recorrido profesional ha ido ligado a la fotografía pero que su "condición medular", aunque la haya encontrado treinta años después, es la de escritor, de ahí que afirme que no le gusta nada encontrarse su libro en la sección de Fotografía de alguna librería.

Dávila ha recordado que cuando decidió hacerse fotógrafo aquello tuvo "un elemento de significación personal, un componente heterodoxo que ya no tiene; ahora es más difícil significarse en la fotografía, aunque es más fascinante porque la fotografía ahora está instalada en todas partes".

El autor tomó sus primeras fotos a los veinte años, la misma edad con la que, recuerda en su libro, tomó una decisión diabólica un personaje de Thomas Mann, otro de los autores citados en sus páginas junto a Shelley, Musil y Bernhard, entre muchos otros.

El libro de Dávila arranca con una pintura paleolítica que plasma en la pared de cueva a un bisonte con ocho patas para, ya hace 32.000 años, dar sensación de movimiento, para luego revisar la influencia que tuvieron en la pintura las primera fotografías de personas o animales en movimiento y analizar retratos fotográficos de Balzac, Houdini y Baudelaire con referencias a escritores como Cortázar, quien estableció: "Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías".

Dávila ha considerado este libro, el sexto de los suyos, como el inicio de un "proyecto literario" al que espera que sucedan uno o dos volúmenes más y que no carecerán de ficción, ya que en este "Tractatus" además de personajes literarios de creación propia ha incluido reproducciones fotográficas de las que se dice autor, sin serlo.

Para la cubierta ha elegido uno de los retratos que le hicieron a Erich Salomon, considerado padre del fotoperiodismo moderno y una imagen que Dávila considera propia de un momento "fundacional" cuando "el debate sobre la fotografía estaba abierto y todo era precioso", a diferencia de los tiempos actuales cuando "la fotografía se ha universalizado y se ha convertido en un arma de doble filo".

Como el autor advierte en uno de los capítulos finales: "Frente a la multiplicación de zombis retardados que, móvil en mano, proceden a inmolarse en el altar de su propia gloria fotografiada, el gobierno ruso puso en marcha en 2017 una campaña de advertencia y sensibilización dirigida a toda esa turbamulta de cretinos autorretratantes que le han cogido el gusto a diñarla en el mortal acto de inmortalizarse".