EFEEstepona (Málaga)

Salvador Vega fue el gran nombre propio del primer festejo de la "nueva normalidad" celebrado en la provincia de Málaga, en Estepona, primero porque volvía a los ruedos al cabo de cuatro años y después porque acabaría cortando cuatro orejas y rabo, en una noche en la Cayetano también sumó dos trofeos.

Vega no podía haber soñado una mejor noche para volver. Si ya en su primer toro dejó retazos del aroma de su toreo, en el cuarto vino la eclosión. El toro de Algarra le permitió lucirse por verónicas y una media antológica de manos bajas. Posteriormente quiso realizar un quite pero el toro hincó los pitones en el ruedo y terminó dando una vuelta de campana de la que salió muy quebrantado.

Ahí salió la inteligencia y el poso de Vega, que trató al de Algarra con mucha suavidad, sin atacarle. Suavidad también en los cites y muletazos de uno en uno, por abajo, embebiendo la embestida del animal con un gusto que enloqueció a los tendidos.

Gran faena del malagueño en la que se le notó una madurez exquisita, sabiendo lo que hacía en cada momento.

Ante su primero, ya está dicho, mostró también bellas pinceladas de su toreo, primero manejando con mucho gusto el capote, saliéndose hacia los medios y meciendo al de Algarra, que se mostraría algo reacio durante los primeros tercios. Con la muleta consiguió una faena de muy alto nivel donde empezó llevándolo con doblones por bajo para acabar toreando sobre la diestra con exquisito temple.

Cayetano se estrelló en primer lugar con un toro parado y basto, tanto en su embestida como en su conformación, que condicionó el una faena en la que el madrileño puso todo de su parte.

Con el quinto se abrió de capote rodilla en tierra, en una estampa muy torera. Brindó a Salvador Vega y desarrolló después una labor de mucha raza ante un toro de muy buen aire, aunque cogido también con alfileres, y al que acabó cortando las dos orejas.

El peor lote con diferencia le tocó a Pablo Aguado, que en primer lugar se las vio con un "algarra" muy desrazado, con el que apenas pudo lucirse, pues el animal fue a peor en la muleta, defendiéndose y embistiendo a oleadas. Al sevillano no le quedó otra que abreviar.

El sexto no se quedó atrás y lo único que pudo hacer Aguado fue recetarle unas cuantas verónicas de mano baja y mucho temple que enloqueció al público. En la muleta nada pudo hacer, ya que el de Algarra se rajó a las primeras de cambio

Cabe destacar que el día anterior al festejo Cayetano publicó a través de las redes sociales que tanto él como su cuadrilla se habían realizado las pruebas PCR y todos habían dado negativo, en un acto de responsabilidad y seguridad tanto para él y su cuadrilla como para los espectadores.

También hay que ensalzar las medidas de seguridad adoptadas por la empresa, que tomó la temperatura a todos los asistentes a la entrada, facilitándoles, además, gel hidroalcohólico y mascarillas, obligatorias y más cuando la distancia social apenas se respetó, pues, aunque la empresa puso a la venta una fila si y otra no, al final la gente se colocó donde quiso.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Luis Algarra, de buena presentación, nobles y de buen juego general excepto el lote conformado por tercero y el sexto, que fue muy desrazado.

Salvador Vega, de rioja y oro: casi entera (dos orejas); estocada (dos orejas y rabo).

Cayetano Rivera, de tabaco y oro: pinchazo y estocada (ovación); estocada (dos orejas)

Pablo Aguado, de corinto y oro: pinchazo y estocada desprendida (silencio); pinchazo y media (ovación).

En cuadrillas, saludó tras banderillear al tercero Iván García.

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por los fallecidos a causa de la COVID-19.

La plaza prácticamente cubrió el medio aforo permitido en noche bochornosa.