EFEGranada

El técnico Fabri González, que este sábado hace una década que devolvió al Granada CF a Segunda División tras 22 años sin pisar el club esa categoría, indicó que su paso por el conjunto rojiblanco "siempre está presente" en su vida y recordó que aquel equipo era muy humilde "de puertas hacia fuera", pero que hacia dentro era "el verdadero demonio".

"El paso por el Granada siempre está presente en mi vida, fueron unas vivencias muy bonitas y de mucha felicidad. Se va alejando en el tiempo pero siempre está ahí", comentó Fabri en una entrevista a los medios del club al cumplirse diez años del retorno del equipo rojiblanco a Segunda tras superar al Alcorcón en la eliminatoria definitiva para subir.

El técnico calificó a Quique Pina y Juan Carlos Cordero, los dirigentes que le ficharon para el Granada, como "personas que futbolísticamente hablando eran muy inteligentes" y reconoció que le sorprendió que le llamara el conjunto andaluz porque estaba en esos momentos "entre los cuatro primeros" del Grupo IV de Segunda B.

"Con vistas a un 'play off' no veían al equipo con la personalidad necesaria para competir. Personalidad, mantener la puerta a cero, saber competir antes que nada y ascender era lo que se buscaba con mi llegada", añadió.

Fabri recordó que ese Granada de la temporada 2009-2010 contaba con "una gran plantilla con muy buenos futbolistas y la ciudad volcada", por lo que "todo estaba a favor" y él sólo intento dar al equipo "personalidad" para que "fuese un bloque, un conjunto compacto".

De hecho, desde su llegada el Granada jugó esa temporada doce partidos y el único que perdió fue el que le permitió ascender en Alcorcón, ya que cayó en el partido de vuelta de la eliminatoria definitiva por 1-0 tras haber ganado por 2-0 en la ida.

Fabri afirmó que tuvo "una relación muy cercana y familiar con los jugadores pero también de mucha exigencia", y tiene claro que "con orden, trabajo y disciplina es como se consiguen los equipos campeones".

"Le decía a los jugadores que no podíamos dejar pasar esa oportunidad. Había una responsabilidad enorme por cómo siente la gente el Granada y no le queríamos fallar. De puertas hacia fuera éramos muy humildes pero de puertas hacia dentro éramos el verdadero demonio", sentenció.

El preparador cree que Granada y el Granada no tienen "ninguna deuda con Fabri" porque se la han pagado y se la siguen pagando, una década después, "con cariño, y eso no hay dinero que lo pague".

Fabri reconoció que "lo que tiene ahora el Granada es impresionante" en comparación con el de entonces porque "aquel Granada no tenía nada" y andaba "a salto de mata", resaltando que "ese primer ascenso significó poner una base a nivel deportivo para poder construir lo que hay ahora".

El preparador gallego destacó que el Granada actual está firmando "una grandísima campaña" en LaLiga Santander porque "compite muy bien y compite contra cualquiera" algo que es "fruto del trabajo del entrenador y de la plantilla".

Sobre su trayectoria tras dejar la entidad rojiblanca reconoció que, en algunos casos, no tomó "buenas decisiones" a la hora de elegir los clubes a los que entrenar pero, pese a sus 65 años, está disponible para volver a los banquillos.

"El fútbol es mi vida, me gustaría morirme en un banquillo dirigiendo a un equipo", aseveró.