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El exfutbolista José Antonio Reyes, fallecido el 1 de junio de 2019 como consecuencia de un accidente de tráfico en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), conducía como mínimo a 187 kilómetros por hora cuando reventó una rueda de su vehículo, según revela el informe pericial de la Guardia Civil de Tráfico.

Otra de las conclusiones de la investigación, según ha informado la Cadena Ser, es que la causa del accidente fue un reventón de la rueda trasera izquierda de su Mercedes S 550, que su primo Jonathan Reyes, también fallecido en el suceso, había mandado reparar unos días antes en un taller de Mérida (Badajoz) porque tenía una fisura.

El accidente se produjo sobre las 11.40 horas en el kilómetro 18 de la autovía A-376 entre Alcalá y Utrera cuando Reyes estaba realizando un adelantamiento y perdió el control, por lo que el vehículo se salió de la carretera, volcó y se incendió a unos 200 metros de la autovía.

El informe, elaborado por el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) de la Guardia Civil, ya está en poder del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Alcalá de Guadaíra, según han confirmado a Efe fuentes judiciales.

Además de las muertes del jugador utrerano, de 35 años, y su primo, de 23, el accidente se saldó con un tercer acompañante, también primo del jugador, herido grave con quemaduras del 60 por ciento.

El entonces futbolista del Extremadura precisamente volvía ese día a su localidad natal desde Almendralejo, donde se había entrenado.

El fallecimiento del exjugador del Sevilla, el Real Madrid, el Arsenal, el Benfica y el Atlético de Madrid, entre otros, provocó una gran consternación en el mundo del deporte español en general y en el Sevilla FC en particular, hasta el punto de que su presidente, José Castro, declaró que Reyes era "una leyenda" del club de Nervión.

Por la capilla ardiente de Reyes, instalada en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, pasaron miles de aficionados para rendirle el último homenaje; su muerte hizo que la Real Federación Española de Fútbol aplazase los partidos de Segunda que debían disputarse al día siguiente a la misma hora que el Cádiz-Extremadura; y el entonces presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, expresó sus condolencias y recalcó que el deporte español estaba de luto ante "la trágica muerte" del futbolista.

El Ayuntamiento de Utrera, por su parte, decretó dos días de luto en los que sus banderas lucieron a media asta.