Fuengirola (Málaga), 30 abr (EFE). La creciente preocupación por el cambio climático y su impacto sobre la naturaleza ha llevado a un grupo de ciudadanos a poner en marcha una singular iniciativa dirigida a reforestar el monte, Apadrina un árbol, para la que sólo hace falta agua, sol y voluntad para cuidar al arbolito durante su primer año de vida.

El objetivo de este proyecto, que ya ha entregado en acogida más de un millar de ejemplares, es "implicar al mayor número de personas posible" en la recuperación de ecosistemas degradados o que con el tiempo han ido perdiendo la vegetación, ha explicado a Efe uno de sus precursores, Benigno Ruiz.

Se trata de una forma sencilla de repoblar el campo que no requiere ni de una gran inversión económica ni de mucho esfuerzo, ha apuntado Ruiz, ya que los jóvenes árboles no necesitan más que estar en un lugar soleado y riego una vez a la semana.

GERMINAR LAS SEMILLAS Y ESPERAR CON PACIENCIA

Miembros de esta plataforma ciudadana, como Jesper Hansen, recogen las semillas caídas del árbol directamente en la sierra durante el otoño; luego esperan "con paciencia" a que germinen; y después, las plantan y entregan los plantones a quien desee apadrinarlos.

Tras un año en casa de sus padrinos, los nuevos árboles estarán listos para trasplantarse y deberán llevarse al monte, donde iniciarán una nueva etapa de crecimiento, no exenta de peligros.

Las principales amenazas en los primeros tiempos son el ganado, que ve en ellos un apetecible y suculento bocado, y la falta de agua ya que "el primer verano, si no se riega, el árbol tiene la muerte asegurada, ha subrayado a Efe Ruiz, quien estima imprescindible la implicación de las autoridades para que la iniciativa "prospere".

DE LA ARDILLA DE ESTRABÓN AL ASFALTO GRIS

Una antigua lección de geografía, atribuida al griego Estrabón, describe la España de antaño como un gran manto verde y asegura que ésta era tan frondosa que una ardilla podía cruzarla de norte a sur saltando de árbol en árbol sin tocar el suelo.

Más allá de cuanto haya de verdad o mentira en esta popular historia, el paisaje actual nada tiene que ver con esa imagen idílica de paraíso verde de la que hablaba el geógrafo griego y hoy, su ardilla, en lugar de ir de rama en rama, podría atravesar el país caminando por el asfalto gris de la carretera.

El progreso ha traído consigo importantes mejoras, algunas de indiscutible valor, pero son muchos los que, como Ruiz, creen que en el camino el ser humano se ha olvidado de cuidar el medioambiente y ha originado una "grave crisis climática".

El vertido a la atmósfera de los conocidos como "gases efecto invernadero" y el humo producido por la quema de combustibles fósiles, entre otros, han elevado "considerablemente" el nivel de CO2, recuerda Benigno Ruiz, y en la reducción de su impacto medioambiental juegan un papel fundamental los árboles.

LA ENCINA Y EL ALCORNOQUE, ESTRELLAS DEL BOSQUE

Como punto de partida para su iniciativa forestal, "Apadrina un árbol" ha elegido especies del género "Quercus", entre las que destacan las que consideran "estrellas" del bosque mediterráneo, la encina y el alcornoque.

Y ha reivindicado la bellota, su fruto y el alimento preferido de las ardillas, como fruto nacional ya que constituyen un elemento común que puede encontrarse en cualquier punto del territorio nacional.

La repoblación de cada zona ha de realizarse con especies autóctonas del lugar; o que, sin serlo, estén "perfectamente adaptadas" como el algarrobo; ya que hacerlo de otro modo provocaría más perjuicios que beneficios, ha asegurado el coordinador de la plataforma.