El Día Internacional de los Museos se celebra con casi todos cerrados, pero el arte que guardan sigue vivo y es, en estos tiempos, un gran arma de resistencia. Los centros más importantes de España abren sus puertas a Efe, y, de la mano de sus responsables, encontramos piezas que invitan a reflexionar, lanzan un mensaje de esperanza o son espejo de la crisis actual.

EL ARTE DE LAS VENTANAS

El trabajo del artista es solitario por naturaleza, probablemente por eso la historia del arte está plagada de ventanas que ahora se han convertido en símbolo del confinamiento.

"Las ventanas son mas que nunca protagonistas de nuestras vidas, son nuestra manera de ponernos en contacto con el exterior y de expresar nuestros sentimientos", explica a Efe, Rosario Peiró, Jefa del Área de Colecciones del Museo Reina Sofía, que ha elegido una de las piezas más visitadas, "Figura en una ventana", de Dalí.

Las ventanas se han convertido en un lugar simbólico en ellas nos hacemos preguntas, como aquellas que el espectador se plantea al admirar "La Clef de Champs" de René Magritte, en el Museo Thyssen Bornemisza, no sabemos si la ventana es realidad o una ficción que hemos creado nosotros mismo, relata el conservador Juan Ángel López-Manzanares.

Peculiar también es la obra-ventana del Centro Botín "No window, no cry", de Anri Sala, que obliga al espectador, acompañado por la música de "The Clash", a reflexionar sobre la incertidumbre que nos plantea el futuro: "Estamos intentando mirar al futuro, pero cambia todo el tiempo, como esta vista", dice el director Benjamin Weil.

También una ventana ha elegido el MACBA, pero no está en sus salas, ni en sus almacenes. Es la ventana de la casa de la artista Daniela Ortiz, que pintó un precioso fresco a su alrededor durante el confinamiento, y lo bautizó "Sus pies descienden a la muerte. Sus pasos nos enseñan a vivir".

Con pequeñas figuras llenas de detalle, la delicada obra representa las desigualdades que la pandemia "reforzando entre las comunidades más vulnerables", cuenta Hiuwai Chu, conservadora de exposiciones del MACBA.

EL ARTE COMO ANHELO DE SALUD

No solo Ortiz, muchos otros artistas pondrán su pincel a trabajar para hablar de esta pandemia. Y es que la historia del arte está llena de retratos sobre la salud, la enfermedad, las curaciones y los médicos.

Entre las piezas más antiguas de las elegidas por los principales museos de arte para Efe hay, por ejemplo, una escultura de Esculapio, del siglo II, el dios al que los romanos confiaban su salud, y al que ofrecían ritos, cultos y sacrificios. "Hubo muchos santuarios dedicados a él, algunos de magnificencia enorme", relata Trinidad Nogales, directora del Museo Nacional de Arte de Mérida.

"Es muy probable que a esta escultura se dirigieran muchos ciudadanos de la Mérida del siglo I o II para que les protegiera, igual que nosotros podríamos hacer ahora".

La enfermedad fue el tema escogido por un Picasso de apenas 15 años, en "Ciencia y caridad", en la que un médico atiende a una mujer, elegida por el Museo Picasso de Barcelona; o el relieve policromado "Milagros de San Cosme y San Damián", del Museo de Escultural de Valladolid, que retrata los milagros de dos médicos que consiguieron la santidad por sus proezas.

La enfermedad ha estado detrás de otras obras, en muchos casos de una forma desconocida. Es el caso de los frescos de Annibale Carracci seleccionados por el MNAC para esta jornada, y que fueron encargados por un banquero castellano para agradecer la curación de su hijo. Curiosamente, el genio barroco no pudo acabarlos porque también cayo enfermo.

EL ARTE COMO ESPACIO DE REFLEXIÓN

El arte invita siempre al espectador a reflexionar. Plantea preguntas, y propone respuestas, pero nunca las impone. Chillida perseguía en su proyecto en la montaña de Tindaya que los seres humanos se sintieran pequeños ante la grandiosa naturaleza.

El estudio previo lo hizo con una serie de esculturas, "Lo profundo es el aire", una de ellas es la pieza que presenta a Efe su nieto Mikel Chillida.

"Es un mensaje muy bonito en este momento, hemos tenido que igualarnos, olvidar el individualismo y pensar en lo colectivo, como sociedad", dice Chillida.

La crisis de la epidemia plantea numerosas cuestiones. ¿Ganará en atractivo la España vaciada que retrató Javier Ayarza en su ensayo fotográfico sobre el campo "La siesta del Fauno", que hoy cuelga de las paredes del MUSAC? ¿o… volveremos nuestra mirada a los referentes clásicos?, como hizo Dali en sus últimas obras esterostópicas, como "La escuela de Atenas" y "El incendio del Borgo" que han elegido los Museos Dali.

"Dali nos habla de Renacimiento, nuevos pensamientos filósoficos, de ciencia, de belleza, de perfección, son valores que necesitamos reivindicar estos días", reflexiona Montse Aguer, su directora.

Otra de las grandes preguntas es si esta crisis supondrá un punto y a parte a nivel social, marcado por la soledad y la introspección, como el que Picasso necesitó para ejecutar "Las señoritas de Avignon" una de las obras más importantes de la historia del arte y que ha elegido para el día de hoy el Museo Picasso de Málaga.

La humanidad ha atravesado otros momentos difíciles y, aunque compararlas es imposible, sí pueden arrojar un haz de luz sobre el momento actual. "Tiempos convulsos" una de las muestras del IVAM, que reabre hoy sus puertas, refleja los duros momentos vividos por Zoran Mušic en el campo de concentración de Dachau (Alemania) y que habla "sobre la desesperanza y la incertidumbre total", recuerda su director, José Miguel Cortés.

Muchas de aquella incertidumbre y desesperanza es también la que sembró Europa durante la peste negra, una epidemia de proporciones incalculables, que asoló la región y continuó volviendo durante siglos con sucesivos rebrotes. El Museo del Prado guarda algunas de las más aterradoras estampas de aquel momento.

Pero el director adjunto de Conservación e Investigación, Andres Ubeda, ha preferido escoger para la selección de Efe un canto a la esperanza, "El embarco de Santa Paula Romana" de Claudio de Lorena, una magnifica obra en el que Santa Paula inicia un viaje hacia una vida eremítica, que era su máximo deseo.

"Es el viaje hacia a aquello que todos queremos y que no podemos realizar, puede ser físico, pero también de una vida mejor, a la vuelta de esta enorme tragedia que todos estamos viviendo", relata Ubeda.

Celia Sierra