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Las compañías de circo contemporáneo, que trabajan tanto en el calle como en espacios cerrados, prevén unas pérdidas de unos cuatro millones en Andalucía por el impacto de la crisis sanitaria en su actividad, que ha quedado en el aire por la suspensión de festivales y por la incertidumbre sobre la celebración de eventos previstos durante su temporada fuerte desde marzo a septiembre.

En declaraciones a Efe, el presidente de la Asociación de Circos de Andalucía, Gonzalo Andino, que dirige la empresa de gestión cultural Noletia, ha contado que el espectáculo Circada, que organiza su empresa en Sevilla desde 2008 y es uno de los más importantes de España en este modalidad, está en el aire porque se celebra en junio y, aunque todavía no se ha suspendido hay una "mínima probabilidad" de que siga adelante, si bien, como último recurso, estudia aplazarlo a septiembre.

Este es un ejemplo de una "situación devastadora" porque en marzo -cuando se decretó el estado de alarma en España- empezaba la temporada fuerte del circo que se prolonga hasta septiembre y son los meses en los que llevan a cabo el ochenta por ciento del trabajo de todo un año, ha explicado.

Otros festivales de circo que se han convocado otros años están en el aire como uno que se iba a celebrar en Cádiz, organizado por el ayuntamiento y que todavía no se ha convocado el concurso público, así como las giras internacionales que hacen muchas compañías y que previsiblemente este año no podrán hacerlas.

En este sentido, Gonzalo Andino ha expuesto la preocupación de este sector por la reacción de los ayuntamientos ante la crisis sanitaria, sobre todo de los medianos y pequeños, ya que en otras ocasiones cuando ha habido crisis económica optan por recortar en cultura en vez de en otros servicios porque "conciben la cultura como un entretenimiento y no son conscientes del tejido productivo que hay detrás".

Las compañías que se dedican a la cultura, como las de circo o teatro de calle, trabajan con los ayuntamientos que son los que tienen el dinero para la cultura y siempre recortan en esa partida cuando tienen estrecheces económicas, ha lamentado.

Es distinto en los ayuntamientos grandes como Madrid, Barcelona o Sevilla en los que, si se recorta en cultura, "los ciudadanos se les echan encima" porque hay otra concepción de la cultura como responsabilidad política, y, además, sobre todo las dos primeras ciudades son referentes culturales en España y tienen una responsabilidad mayor en ese sentido, ha indicado Gonzalo Andino.

También ha instado a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a que "mueva ficha" con medidas de apoyo a este sector, que se considera doblemente afectado por la crisis sanitaria, ya que al impacto por la suspensión de festivales y eventos, tanto en el exterior como en recintos cerrados, se une la incertidumbre sobre el tiempo que durarán las restricciones a la concentración de personas.

Y es, cuenta este gestor cultural y fundador de Noletia, las compañías culturales se preguntan cuándo se va permitir ir a conciertos o a teatros porque son actividades que requieren la presencia de muchas personas juntas y temen que, una vez que se levente en el estado de alarma en España, se puedan mantener limitaciones de aforo en los recintos o no se permitan actuaciones en la calle.

Otro factor que les preocupa es el "miedo de la gente" a estar cerca de otras personas y, por tanto, para ir a espectáculos en general que requieren de la presencia de público, ha apuntado.