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"Los que nos quejamos del confinamiento por el virus deberíamos imaginar lo que fue para una mujer joven, recién casada con un profesor, llegar a Rumanía en el Orient Express el mismo día que se desató la Segunda Guerra Mundial", ha dicho a Efe Eduardo Jordá, traductor de "La gran fortuna", de Olivia Maning (1908-1980).

Publicada por Libros del Asteroide, "La gran fortuna" es "un fresco extraordinario sobre la vida en un país neutral gobernado por un rey corrupto y donde los nazis rumanos de la Guardia de Hierro se preparan para tomar el poder", ha dicho Jordá sobre esta obra, considerada una de las mejores novelas sobre la Segunda Guerra Mundial, en un momento en que ese conflicto se ha convertido en una referencia histórica para la actual crisis sanitaria.

Poeta, novelista, ensayista, autor de libros de viajes y profesor de Literatura, Jordá ha dicho de esta obra que Manning "retrata el viejo orden social que se está viniendo abajo, retrata un mundo que se parece asombrosamente al nuestro".

"Era un mundo de aristócratas gorrones, de intelectuales marxistas que creen saberlo todo aunque no sepan nada de nada -como el propio marido de Manning-, de refugiados desesperados que intentan cruzar como sea las fronteras, de banqueros judíos que pasan de la opulencia a la persecución en un solo día, y de gente normal que intenta aparentar que las cosas siguen siendo igual que siempre", ha descrito el traductor.

Jordá ha recordado que en 1987 la BBC rodó una serie que adaptaba las novelas de Manning -protagonizada por Emma Thompson y Kenneth Branagh-, y que "al retratar ese mundo de espías, buscavidas, diplomáticos, oportunistas e intelectuales comprometidos que no dan una, Manning está a menudo a la altura de Anthony Powell, Evelyn Waugh o Elizabeth Jane Howard".

"La gran fortuna" (1960) inaugura una hexalogía --serie de seis novelas-- formada por "La trilogía balcánica" y "La trilogía del Levante", que Manning terminó de escribir poco antes de morir, en 1980.

Jordá ha explicado que "las seis novelas cuentan la historia de Harriet y Guy Pringle, trasuntos de la propia Olivia Manning y su marido, Reggie Smith, un intelectual marxista que se mostraba siempre muy generoso con los demás aunque se pasaba la vida desatendiendo a su mujer".

"Smith fue profesor del British Council en Bucarest entre 1939 y 1940 -cuando Rumanía era un país neutral acosado por los espías nazis y los fascistas rumanos de la Guardia de Hierro-, y Olivia Manning y su marido tuvieron que huir cuando los nazis invadieron Rumanía, primero a Grecia y luego a Egipto y Oriente Medio".

Jordá ha destacado cómo "Rachel Cusk, en el epílogo a la novela, afirma que lo más importante de 'La gran fortuna' -aparte de su visión del viejo orden europeo que estaba siendo destruido por la guerra- es la descripción de unos personajes que son incapaces de amar porque son 'disminuidos emocionales'".

"Lo que Harriet Pringle cuenta de la vida de los diplomáticos y profesores ingleses destinados en Bucarest es la vida de unos de seres que no paran de hablar del amor aunque no saben amar, igual que hablan continuamente de la necesidad de hacer feliz a la humanidad aunque no saben hacer felices a las personas que tienen a su lado", ha concluido.

Jordá también ha recordado que Manning escribió en un pequeño ensayo acerca de Jane Austen que "no todos los escritores de gran talento consiguen conquistar al público en un solo asalto" para afirmar que eso mismo podría decirse de la propia Manning, que murió siendo una escritora poco conocida a pesar de haber escrito una serie de novelas autobiográficas sobre la II Guerra Mundial que están a la altura de la mejor ficción británica del siglo XX.

Y ha añadido que "Olivia Manning no tuvo suerte en vida; no logró conquistar al público en un solo asalto -igual que Jane Austen-, pero "La gran fortuna" demuestra que al final, cuando ya era demasiado tarde, ganó el combate, y por KO. Ella no pudo verlo, pero nosotros sí".

Alfredo Valenzuela