EFEMálaga

Cuando una bandera gay se quita, surgen 400. Es lo que ha pasado en un pueblo malagueño donde la ley es la ley, pero sus vecinos -ante la decisión del Ayuntamiento de retirar de la fachada la enseña del colectivo homosexual- han reaccionado y aseguran que de sus balcones no se les va a quitar "nadie".

La bandera arcoíris había salido a lucir en el consistorio de Villanueva de Algaidas con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTB por tercer año, pero este "se ha formado una polvareda", como reconoce a Efe el alcalde, José Antonio Cívico (PSOE), después de que tres vecinos se quejaran ante la Guardia Civil.

Agentes del instituto armado acudieron al Ayuntamiento a los dos días de estar instalada esa gran insignia de 8 metros de larga y expusieron las quejas vecinales que aducían una sentencia firme del Tribunal Supremo que lo impide en balcones de edificios públicos.

A continuación un concejal presentó un escrito donde recomendaba la retirada basada en esa resolución, el alcalde efectuó consultas y al comprobar que era cierta decidió quitarla; pero entonces "se lía la polvareda", según Cívico, que precisa que los vecinos han respondido y el caso es que el pueblo se ha inundado de banderas.

Y "el que lo ha liado todo" es Antonio Carlos, como él mismo admite a Efe, quien -a raíz de contarle su hermana lo ocurrido y conocer el rechazo vecinal- cogió las 350 banderas gais que no pudo vender en Torremolinos (Málaga), donde trabaja, al suspenderse actos del Orgullo Gay y se puso a repartirlas gratis casa por casa.

Como faltaron, hasta el bazar "chino" del pueblo agotó sus banderas, que hoy llenan de colorido esta localidad del interior de la provincia de casi 4.300 habitantes.

Defiende que esta bandera "no hace daño a nadie, salvo que se sea homófobo" y que "no representa nada político; solo respeto, libertad e igualdad". Comprende la retirada municipal basada en la normativa, pero sostiene que "lo que no pueden quitarla es de nuestros balcones".

"Del Ayuntamiento la han quitado, pero de mi balcón no la va a quitar nadie", es lo que dicen los vecinos; una reacción popular que Antonio Carlos califica de "ejemplar" e insiste en que "la libertad y la igualad están por encima de cualquier ideología política" y que esta cuestión "no tiene nada que ver con la política".

El alcalde señala que el pueblo ha respondido "positivamente y ha alzado la voz ante la intolerancia, las desigualdades, la injusticia" y está orgulloso de que sus vecinos hayan dado ese apoyo al colectivo homosexual.

Salvador Ruiz