EFEMálaga

Al pensar en uno de los cócteles más famosos y rey de las noches veraniegas, el mojito, se entiende que el éxito de su receta está en el equilibrio de sus ingredientes, algo que tienen claro los bármanes que este miércoles dan rienda suelta a su creatividad para dar con el aperitivo perfecto.

La clave para agradar no está solo en la mezcla, sino que hay que tener en cuenta factores como los gustos del cliente, la hora a la que se va a beber el cóctel o el lugar donde se va a disfrutar de la bebida.

¿Quién no sabe elaborar hoy en día en una reunión un mojito o una piña colada?, se pregunta Víctor Varela, que a sus 31 años y con las tablas que le da su formación en la materia y la experiencia laboral en un chiringuito familiar de Torre del Mar, en Vélez-Málaga, compite hoy en el concurso provincial de coctelería de Málaga.

LOS CLIENTES EMPUJAN A LA EVOLUCIÓN

Varela, que fue elegido Mejor Joven Barman de la Costa del Sol durante dos años consecutivos (2016-17) y también ganó en 2018 el campeonato nacional de una conocida marca de ron, ha asegurado a EFE que gracias a ese cliente que prepara combinados los profesionales se han "puesto las pilas para seguir creando".

"Hay mucho crítico gastronómico suelto por ahí y gracias a ellos estamos en constante evolución", ha manifestado Varela, que tiene "la suerte" de tener una clientela que "confía mucho" en él como mixólogo.

Para la llamada coctelería de autor hay que tener "una buena base de coctelería clásica" para combinar ingredientes y sabores de forma acertada, y aún así no siempre se da en el clavo.

Como anécdota, recuerda que preparó un cóctel con mezcal -un destilado mexicano que proviene de la misma planta que el tequila-, vainilla y fruta de la pasión y el cliente le espetó: "esto no me gusta, parece que estás chupando la rueda de un coche".

"Lo entendí por el ahumado del mezcal", ha recordado Varela, que suele trabajar mucho en sus creaciones con "productos de la tierra", y propone en este concurso un cóctel elaborado con dos vinos de Málaga.

NO VALE TODO EN COCTELERÍA

"Hay que saber las características de los productos y si combinan o no. No vale todo" y también es importante el recipiente y la decoración porque no se puede ofrecer "una copa inmensa con un melón", ha explicado a EFE el presidente de la Asociación de Barman de la Costa del Sol, Julián Víllora.

La presentación de los cócteles también ha evolucionado y está ya lejos de las decoraciones hawaianas que se pusieron de moda hace unas décadas y los removedores de plástico que algunos incorporaban luego al menaje de casa o terminaban en la basura.

Ahora priman los adornos comestibles, desde flores a frutas tropicales, y en vez de plástico se están utilizando artículos elaborados con biocompostables, ha apuntado.

Los bármanes garantizan la "calidad" en la coctelería y el bar y por eso hay una "demanda insaciable" de profesionales, ha asegurado Víllora, que ha añadido que en la Costa del Sol hay incluso hoteles de cinco estrellas que tienen alguna barra cerrada porque no pueden contar con los expertos para dar este servicio.

ACROBACIAS A MODO DE ESPECTÁCULO

Además de preparar un buen cóctel, Juan José Montes ofrece un "plus" con sus acrobacias, que le permitieron proclamarse en 2018 como el campeón de España en la categoría "flair".

Montes, de 30 años, empezó en este mundo en 2011, cuando se marchó a Londres, donde "la coctelería estaba a otro nivel" y trabajó unos años en el Reino Unido. Actualmente cuenta con su propia empresa, Marbella Cocktail Studio, con la que suele trabajar en eventos y celebraciones, además de formar a otros profesionales en invierno.

Gracias a sus habilidades, muchos clientes salen "asombrados", aunque también hay ocasiones en las que se ofrece un espectáculo de cinco minutos de acrobacias y "hay gente que no lo aprecia" porque "lo que quiere es emborracharse", ha lamentado.

María del Mar Domínguez