EFEGranada

El escritor marroquí Mohamed El Morabet, cuyo idioma de escritura es el español, ha asegurado hoy que no hay nada extraño en que España y Marruecos tengan “tensiones”, y que “si miramos en la historia del tiempo, hay más momentos de buena sintonía que de mala" entre los dos países.

Para el autor -como traductor- de ‘Hogares de barro’ y ‘Los que tienen miedo’, mientras que como autor ha presentado Un solar abandonado (Sitara, 2018) y, más recientemente, ‘El invierno de los jilgueros’ (Galaxia Gutenberg, 2022), que haya tensión entre esos dos países es “de lo más natural”, y sostiene, en una entrevista con EFE, que “España no va a tener tensiones con China, que está muy lejos”.

El Morabet, que participa hoy en ‘Letras mediterráneas’, organizado en La Alhambra de Granada por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo en colaboración con el Patronato de la Alhambra y Generalife, ha defendido la importancia de la cultura en todos los sentidos pero ha enfatizado que “es fundamental para crear sinergias entre visiones diferentes y formas diferentes de ver el mundo en pueblos distintos”, porque “la cultura lo atraviesa todo de forma transversal, crea nexos y hermanamiento muy humanos”.

Afincado en Madrid desde los 20 años (nació en Alhucemas en 1983), explica que vivir en un país distinto al que nació le permite ver en perspectiva a ambas naciones y su idiosincrasia, “y estas circunstancias de mi vida personal me han perdido tener la oportunidad de entender los códigos de comunicación de ambos pueblos”, además de que escribe en español, y cuando se le pregunta por ello, simplemente explica que lo hace “porque vivo en España, y es la lengua con la que he decidido escribir”.

Y es que Mohamed El Morabet pertenece a ese reducido grupo de jóvenes escritores de origen magrebí que han elegido crear en la lengua de su país de adopción, un fenómeno bien asentado en países como Francia, Inglaterra o Alemania, pero todavía reciente en España.

Podría haber escrito en árabe, o en tamazight, lengua que, confiesa, no domina en la escritura,y para él es oral, pero “el español es la lengua que tenía a mano para poder expresarnos”, y lanza un alegato en favor de los autores de su país natal, y la literatura en general, para sostener que “en España se lee muchísimo, pero tengo la sensación de que la literatura de Marruecos que llega, lo hace a través de Francia, y eso hay que empezar a remediarlo, hay que llegar directamente desde Marruecos, en español o en árabe, en el idioma que sea”.

Ahora, recién publicada ‘El invierno de los jilgueros’, se marca el objetivo de escribir una nueva novela en cuanto le sea posible, pero admite que, quizás a largo plazo, tiene en mente escribir un ensayo literario, al mismo tiempo que descarta otros estilos en los que, confiesa, no tiene la soltura que le gustaría. “Cuando empecé a escribir me di cuenta de que era muy mal poeta, pero me di cuenta a tiempo y lo dejé”.

Antes de despedirse, da un consejo a los lectores, sobre todo a los que piensan que hay que terminar un libro imperiosamente antes de comenzar uno nuevo: “hay que tener tres o cuatro libros abiertos, y no tener sonrojo uno no te gusta y lo dejas a medias. Si uno te engancha será por algo, y si alguno lo deja a medias, lo dejas y no pasa nada, porque hay mucho por leer”.

Confiesa que tiene en su mesita de noche dos libros al mismo tiempo: ‘Desgracia’, de JM Coetzee, y "Timandra" de Theodor Kallifatides, autor este último con el que, precisamente, coincide en las jornadas literarias que protagoniza en Granada. EFE

1010626

fcs/fs

(foto)