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"Cátedra" y "templo" del flamenco, el Corral de la Morería se ha convertido en el emblema del drama que viven los tablaos españoles, un patrimonio cultural en riesgo de desaparición por el que las grandes figuras de este arte elevan su quejío más profundo a unas instituciones hasta ahora impasibles.

Con una dependencia casi absoluta del ahora inexistente turismo internacional -el 90 % de sus seis millones de clientes anuales son extranjeros- los tablaos permanecen cerrados, sin ingresos pero sufragando costes fijos, por lo que necesitan ayudas públicas para subsistir y medidas como que, a aquellos que dispongan de servicio de restauración, se les autorice a instalar una terraza para poder funcionar al menos como restaurantes.

En Madrid lo solicitaron seis de los 21 existentes, entre ellos el Corral de la Morería -el único restaurante espectáculo del mundo con una estrella Michelin- pero el Ayuntamiento denegó todas las peticiones salvo una, la de Las Tablas, amparándose en las restricciones que impone la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) para evitar el exceso de ruidos, según el documento al que tuvo acceso Efe.

Estos negocios razonan que no quieren sacar las actuaciones a la calle, sino servir comida y bebida para tener al menos una fuente de ingresos.

El cantaor José Mercé recuerda que el más antiguo de los tablaos, creado en 1956 por Manuel y Blanca del Rey, encierra "mucha cultura". "Los mejores de este planeta (incluido él) han actuado allí; os pido por favor que hagáis todo lo posible para que no tenga que cerrar El Corral de la Morería", dice a Efe, lanzando una llamada de auxilio a las administraciones públicas.

"El Corral de la Morería es un tablao mítico, único, una cátedra del flamenco que forma parte de la historia de España; por ahí han pasado los más grandes tanto arriba en el escenario como abajo. Es una pena que esté en riesgo de cerrar, ése y todos los tablaos, de los que comen muchísimas familias. A veces pienso que a este país le importa poco el flamenco y estos sitios", lamenta el artista Pitingo.

Y es que, premiado como el Mejor Tablao Flamenco del Mundo por el festival Cante de las Minas o recomendado entre los "1.000 Sitios que ver antes de morir" por el New York Times, en sus tablas han actuado siempre los mejores. Desde Antonio Gades, Fosforito, Mario Maya, La Paquera de Jerez, Paco de Lucía o Antonio Canales a Belén López, Juan Andrés Maya, Olga Pericet y El Junco.

También los espectadores forman parte de su leyenda, como indica el cantaor onubense: las juergas de Ava Gadner con Frank Sinatra y Luis Miguel Dominguín, las pataítas por bulerías de Ronald Reagan con Lucero Tena, el grupo Kiss con Blanca del Rey, los primeros acordes flamencos de John Lennon, el intento de Dalí de asistir con su pantera, la visita secreta del Ché Guevara o las legiones de fans aguardando en la puerta a Justin Bieber.

"Todos mis compañeros y yo pedimos a las autoridades que por favor ayuden al Corral y a otros muchos más que están en riesgo de cerrar por este maldito virus. El flamenco es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, vamos a ayudarles", reclama Pitingo a las instituciones.

Se suma el guitarrista flamenco José Fernández "Tomatito": "Reivindico a las instituciones que ayuden a los tablaos. Con la crisis que estamos pasando van a cerrar todos, incluso el Corral de la Morería, que ha hecho tanto por el flamenco. Los artistas se forman en ellos y el flamenco es la música que tenemos para exportar al mundo entero".

En 2015 Arcángel publicó el disco "Tablao" (2015), grabado en directo en varios de ellos. "Los adoro, quería agradecerles lo que hacen por los artistas flamencos", dice a Efe. Hoy, como vicepresidente de la recién creada Unión Flamenca para defender los derechos de sus profesionales, señala su importancia como lugares donde "se cimentan carreras" y asegura que esta asociación "se dejará la piel en su defensa".

Ángel Rojas es otra de las estrellas del flamenco que ha actuado como bailaor y presentado como coreógrafo espectáculos en el Corral de la Morería, que considera su "casa". "Grandes figuras del arte flamenco nos hemos podido desarrollar, crecer, ser artistas y creadores dentro de los tablaos, y yo dentro del Corral", señala a Efe.

Por ello, "en este momento tan delicado y complejo para el mundo cultural y sobre todo para las empresas del flamenco" considera "imprescindible" que las instituciones "den ayudas específicas para sostener a estas empresas privadas que tienen la responsabilidad de mantener a muchas familias que dependen de ellos". Sin estas ayudas, subraya, "sería imposible seguir estando en pie para poder ser el futuro del flamenco".

"Gracias a los tablaos y a lugares como el Corral de la Morería, Madrid tiene una seña de identidad con el flamenco; son grandes templos que debemos cuidar", manifiesta el artista madrileño.

"Zincalí" fue el último espectáculo que acogió este histórico tablao antes de cerrar sus puertas por la pandemia, una combinación de raíces y vanguardia flamenca con grandes figuras como "El Yiyo" y obra del exdirector del Ballet Nacional de España Antonio Najarro, quien reclama una ayuda "activa y eficaz" para todos los tablaos y "en concreto para el Corral de la Morería, por donde han pasado y pasan los mejores artistas de todas las modalidades del flamenco".

"Los tablaos en España son un claro exponente cultural y artístico de nuestro potencial y necesitan toda la ayuda de las instituciones públicas", manifiesta a Efe Najarro, quien también destaca que el Corral ostenta una estrella Michelin y dos soles Repsol, "lo que hace que dependan de él grandes artistas del flamenco y de la cocina".

Por su vertiente gastronómica también aboga el presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía, Luis Suárez de Lezo, quien subraya a Efe que para Madrid, el cierre definitivo del Corral de la Morería y con él del restaurante que lidera David García sería "una pérdida muy importante porque es un establecimiento único en el mundo, que nos diferencia del resto de capitales mundiales".

"El Corral es un atractivo turístico en sí mismo y hay mucha gente que elige venir a Madrid por conocerlo. Por disfrutar de una comida estupenda, una bodega inigualable y un espectáculo de una calidad altísima. Y es un turista de alto poder adquisitivo que suele visitar otros grandes restaurantes de la ciudad, por lo que su cierre sería una pena para nuestra gastronomía y el turismo", reivindica.

Pilar Salas