EFEPozoblanco (Córdoba)

La Fundación PRODE, que atiende o da trabajo a casi novecientas personas con discapacidad en Andalucía, afronta su labor desde la perspectiva de la excelencia en un sector, como es el de lo social, donde "parece que la profesionalización al máximo nivel no es una exigencia", según su presidente, Blas García Ruiz.

PRODE ha sido reconocida con el Sello EFQM 500, una certificación que reconoce la gestión excelente, innovadora y sostenible de las organizaciones, y a la que la fundación, que tiene su sede central en Pozoblanco (Córdoba), decidió optar porque para ello sí es una exigencia la máxima profesionalización, ya que "queremos competir en todos los niveles, en el ámbito de lo social y empresarial en cualquier sector".

García explica a EFE que si ellos no creen en su propósito no podrían obtener los mejores resultados "para dar el mayor número de empleo posible y el mejor servicio posible porque incide en la vida de las personas" y "para conseguir eso no hay que hacer las cosas bien, sino de manera excelente".

El conglomerado que opera bajo el paraguas de PRODE, la propia fundación, una asociación y catorce empresas, que da empleo a casi seiscientas personas, de la que más de trescientas son discapacitadas, optó por el modelo EFQM de evaluación porque "es la imagen de lo que nosotros queremos ser y lo que aspiramos", señala su máximo responsable.

Esto pasa por "la gestión por procesos, digitalización, la calidad en la gestión, la sintetización, la descripción pormenorizada, la simplificación y algo que es fundamental, que es hacer participar a toda la organización en el proyecto porque es mucho el talento que hay que se desaprovecha sino".

Para ello, subraya, han tenido que hacer autoevaluaciones, "saber dónde estábamos, ver que todavía no llegábamos y seguir mejorando en muchos aspectos", aunque ya disponían desde hacía varios años del Sello EFQM 300.

Ahora, el EFQM 500 coloca a PRODE, con veintisiete centros y servicios sociales activos, en el más alto nivel de las entidades del tercer sector a nivel nacional, junto a la asociación Amica, de Cantabria, y la Fundación A la Par, de la Comunidad de Madrid.

"Queríamos lo que entidades de nuestro sector han conseguido como máximo a nivel nacional", afirma con orgullo Blas García, que entiende que el modelo de evaluación analiza a su organización desde "un punto de vista general, lo que es la gestión en su conjunto, que es muy compleja, tenemos muchas empresas, la asociación y la fundación y necesitábamos un modelo que se adaptase y acompasase a todo lo que somos".

Esto le permita, concreta, cumplir la finalidad de actuar con "la máxima profesionalización posible desde una perspectiva controlada desde el exterior, que es cómo realmente puedes ser objetivo", con la intención de "poder hacer las cosas como el que mejor las hace por nuestra gente, por nuestros clientes e, iría mucho más allá, por nosotros mismos".

La certificación no les ha obligado a modificar procesos ni formas de trabajo, sino que ha evaluado lo que se hace en el complejo de PRODE del que se ha obtenido esta calificación, aunque, en cambio, "sí te dicen cosas que puedes hacer para mejorar, que para mí eso es vital, y, como consecuencia de ese informe nace un plan de trabajo y de mejora".

Para ello, el rigor del proceso de evaluación en el que "van a lo más profundo, en el que no se puede mentir, todo se tiene que demostrar con evidencias, con documentación, herramientas, no es lo que dices, hablan con grupos de profesionales de todos los niveles, con clientes, se reúnen con todo el mundo para ver si lo que dices se corresponde con la realidad".

Ahora espera que dentro de tres años, que es el período de validez de esta evaluación, superar este nivel, el EFQM 500, y poder optar al EFQM 600.

El origen de PRODE se remonta a 1984, cuando una serie de familias se unieron con el objetivo de que sus hijos con discapacidad intelectual tuvieran una vida mejor.

Hoy día, aquella asociación que nació en Pozoblanco, la capital del Valle de los Pedroches, al Norte de la provincia de Córdoba, se extiende como un conglomerado de organizaciones y servicios en siete de las ocho provincias de Andalucía, y tiene como propósito "acompañar a cada persona en el desarrollo de una vida con sentido, basada en la búsqueda de la felicidad".

Álvaro Vega