EFECórdoba

Las mujeres que practican deporte de competición se perciben diferentes a las demás, se sienten femeninas con independencia de la noción tradicional del término y se consideran discriminadas respecto a los hombres, según la tesis de Belén Donoso Pérez defendida en la Universidad de Córdoba.

Donoso, graduada en Ciencias de Deporte, quería dar "una respuesta científica" con el análisis de la identidad de la mujer en este ámbito desde una perspectiva psico-socio-cultural a lo que había vivido como triatleta, por qué hay menos participación de mujeres, los motivos por los que están presentes más en determinados deportes o las causas por las que no se dan condiciones de práctica igualitaria en todas las modalidades.

Para ello, bajo la dirección de los profesores Amalia Reina Giménez y Alberto Álvarez de Sotomayor Posadillo, encuestó a 45 mujeres deportistas de competición de seis modalidades de la provincia de Córdoba.

Una de las conclusiones del estudio, que recibió el II Premio María Zambrano de la Universidad de Córdoba a la mejor tesis doctoral con perspectiva de género "por ser un trabajo necesario en un contexto de escasez de estudios que exploren esta temática desde una metodología que dé voz a las mujeres", fue que "el deporte se convierte en un elemento tan habitual en sus rutinas diarias que se crea una 'dependencia' con respecto a él que lo acaba convirtiendo en un potente elemento estructurador de sus identidades".

Belén Donoso explica a la Agencia EFE que "todo ese tipo de valores que van intrínsecos a la práctica deportiva, que ya otros autores lo denominaron como el proceso de socialización deportiva, que adquieren entrenando y, a lo mejor por ello sacrifican estar con su familia, con sus amigos", son parte de "un proceso identitario, tú te sientes así y se construye tu identidad en torno al deporte".

Junto a ello identificó que como acicate para continuar entrenando que "el deporte les supone una inyección de bienestar, empoderamiento e independencia".

Donoso había estudiado en la literatura científica la multiplicidad de feminidad, que validó en su trabajo, donde "me sorprendió encontrarlo", reconoce.

"Verdaderamente las participantes percibían esa multiplicidad de significados y que la feminidad es un sentimiento propio que se tiene y no tiene porqué estar vinculado a los parámetros normativos, sino que era un sentimiento interno", subraya.

Es lo que en la tesis describe como "un discurso defensor de una feminidad sentida como propia, que reside en la actitud que la persona manifiesta, al margen de la manera que pueda tener de manifestarse externamente".

La tesis aborda diferentes tipos de discriminación percibida. Hay, apunta Belén Donoso, aquella que es "la percepción social un poco más negativa que han tenido con respecto a su cuerpo por la masculinización que muchas veces tienes que asumir por la práctica deportiva", que se vive "tanto por el ámbito familiar como con el personal o cómo la gente te mira por la calle", que "queda en el ámbito más interno, pero que se sufre y que muchos casos puede conllevar el abandono deportivo adolescente".

La discriminación, aparte en los recursos materiales, el estudio la ha descrito en situaciones como la que narra la autora de la tesis: "Fue muy duro cómo te relatan que juegan con el pabellón vacío y cuando se están cambiando y salen ven cómo empieza entrar la gente porque empieza el fútbol sala masculino o empieza el baloncesto".

O cuando los periodistas les dicen a las deportistas que sus crónicas van un día distinto al de la competición masculina porque esta tiene más audiencia, las competiciones masculinas se fijan en mejores horarios, los directivos no acuden a las suyas o el modo en el que le afecta a su vida personal "cuando veían cómo conseguían un éxito, un reconocimiento social y su pareja se podía sentir un poco como despojado de ese centro de atención social al que está acostumbrado".

Otro aspecto que aborda la tesis es la orientación sexual de la deportista, "un tema tabú" como se titula en el trabajo y apenas abordado en España.

Aunque la autora refiere en la tesis que "varias investigaciones han intentado explorar la creencia de que algunos deportes atraen a las deportistas homosexuales y sirven como un espacio de subcultura lesbiana de afirmación que apoya o favorece el desarrollo de relaciones entre mujeres", su investigación concluye, por el contrario, que "la orientación sexual no es la responsable de dirigir la elección de una práctica deportiva de tipo colectivo con el fin de encontrar a mujeres para poder establecer relaciones con vínculo afectivo-sexual".

En cambio, "los resultados apuntan que las chicas que se encuentran inseguras acerca de cómo empezar a explorar su sexualidad y no quieren tomar decisiones inmediatas, pueden encontrar en el deporte un sitio de protección en el que sentirse seguras para atreverse a sentir, debido a que en este espacio se reducen los sentimientos de vergüenza, se incrementa la autoaceptación y encuentran un punto de apoyo".

Álvaro Vega