EFEGranada

Cambios de aforo, dos cierres completos y una crisis sanitaria mundial no han restado ni un ápice de atractivo a la Alhambra, un monumento que recupera el ritmo para reconquistar al público extranjero mientras coquetea con las visitas nacionales y locales desde la precaución y el incremento de la seguridad.

La Alhambra se levantó en lo alto de su colina como una coraza militar diseñada para salvaguardar la delicadeza de sus palacios nazaríes, una esencia de fortaleza que le ha servido para superar durante siglos todo tipo de batallas, incluida la que ha supuesto esta última pandemia.

La crisis sanitaria provocó en 2020 dos cierres del complejo monumental, históricamente el más visitado del país, y dejó su belleza reservada solo al reducido número de trabajadores del Patronato que siguió mimando cada detalle de este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La nueva normalidad, esa de las mascarillas, las vacunas y la distancia de seguridad, ha dibujado también un nuevo escenario en el que los turistas nacionales han reconquistado una Alhambra segura que, poco a poco, sube aforos y recupera servicios para mantenerse como referente también en un sector internacional.

"La vacunación masiva, su fortaleza como destino y los enormes esfuerzos que desde el Patronato estamos realizando para garantizar la seguridad de trabajadores y visitantes, esperamos que ayuden a que la Alhambra siga siendo el lugar que millones de turistas elijan para disfrutar de una experiencia inolvidable", ha explicado a Efe la directora del monumento, Rocío Díaz.

En la plaza del Palacio de Carlos V se escuchan ahora más acentos nacionales que lenguas extranjeras pero, pasada la tormenta, las olas y los brotes, la explanada de la Alcazaba vuelve a parecer un hormiguero con idas y venidas de turistas, pequeñitos si se observan desde la altura de su Torre de la Vela.

El Patronato de la Alhambra mantiene el aforo limitado a un 75 % de su capacidad, lo que permite disfrutar de sur rincones a 44.175 turistas semanales que, de martes a sábado, pueden recorrer los rincones alhambreños en horario nocturno, ese que ofrece olores y sonidos diferentes.

Con mascarilla y todas las medidas de seguridad sanitaria, en grupos reducidos y la misma belleza de siempre, por estancias como la emblemática Fuente de los Leones han pasado durante este mes de julio más de 125.000 visitantes, la mitad de ellos turistas nacionales.

"Desde el inicio de la pandemia hemos trabajado de la mano de los profesionales del sector y hemos puesto en marcha todas las herramientas necesarias para poder adaptarnos a las nuevas normativas, y afrontar la nueva normalidad con todas las garantías", ha añadido Díaz.

Esa apuesta monumental por la seguridad del Patronato de la Alhambra ha permitido esquivar contagios y subir escalones como destino turístico, pero también reconquistar normalidad y servicios como la audioguía, reabrir las tiendas-librerías o volver a activas las máquinas de venta automática.

A los carteles explicativos del monumento se suman ahora señales en bancos y lugares de descanso que marcan las distancias de seguridad o los que indican que está prohibido beber directamente de las fuentes que salpican la Alhambra y el Generalife.

"Es la tercera vez en mi vida que visito la Alhambra aunque soy de Granada y me ha parecido más bella que nunca, una oportunidad perfecta para acercarnos a eso que vienen a ver desde cualquier punto del mundo", ha apuntado a Efe Lola Ortiz, entusiasmada tras redescubrir "su" monumento.

La dirección del monumento confía en reconquistar cifras de récord pero siempre desde la prudencia y la seguridad sanitaria y trabaja desde la certeza de que la crisis sanitaria ofrece una oportunidad única para disfrutar del monumento "como nunca".

"La Alhambra tiene argumentos suficientes para captar al turista que busca, además de seguridad y confianza, experiencias únicas y vivir el destino de una forma diferente", ha destacado su directora.

Y así, en esa combinación de belleza y seguridad, de prudencia y ofertas culturales, la Alhambra reconquista el sector turístico y se presenta ante el mundo como lo que es: una fortaleza también en pandemia.

María Ruiz