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Los menores con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDH) están sufriendo de modo especial la obligación de estar encerrados en sus casas, y muchos de ellos son atendidos por profesionales que lo hacían presencialmente pero que ahora se ven obligados a intentar calmarlos por teléfono mediante la modalidad de teletrabajo.

Familiares y profesionales de la Asociación Benéfico Asistencial "Esperanza de Triana" de Sevilla han explicado a Efe que desde el Gobierno aprobó el 14 de marzo el estado de alarma, los 72 menores de entre 6 y 14 años que atienden no pueden salir de sus casas, una circunstancia que perjudica a la mayoría de personas sin patologías y que a ellos les afecta en mayor grado.

Para la difícil tarea de atender a estos 72 menores, un equipo de dos psicólogas, una pedagoga y otra psicopedagoga emplean "todas las horas del día" en llamadas telefónicas, en las que procuran que los pequeños sigan su tratamiento habitual y para lo que las profesionales les dan rutinas y les explican lo que significa la pandemia de coronavirus.

Pero debido al encierro, la atención de las cuatro profesionales se tiene que dirigir también, más que nunca, a los padres de los menores, a los que la situación de enclaustramiento les provoca "ansiedad", en algunos casos agravada porque tienen familiares que han fallecido por coronavirus y no han podido acudir al entierro o los tienen ingresados en centros sanitarios.

Este teletrabajo "a destajo" con menores y con padres que a veces no saben gestionar la situación de confinamiento, añaden las profesionales de la asociación, incluye estrategias para instarles a mantener el control así como instrucciones precisas de cómo hacerlo.

Sin embargo, algunos padres no pueden más y les llamas pidiéndole permiso para que les deje "gritar", a lo que acceden en las interminables conversaciones telefónicas que mantienen desde que no pueden salir de sus casas.

La idea principal es inculcarles a los padres "seguridad" para que confíen en que están actuando de forma correcta con sus hijos, a la mayoría de los cuales atiende el actual equipo psicológico desde hace cinco años.

Otro de los problemas a las que se enfrentan en esta modalidad de teletrabajo es la "incertidumbre" de los progenitores por el futuro económico una vez que se supere la actual crisis sanitaria, explica una de las profesionales tras recordar los expedientes de regulación temporal de empleo presentados desde la pandemia, que afectan a más de 350.000 personas en Andalucía.

Los padres, concluye el equipo de profesionales, "buscan calor humano" con sus constantes llamadas ante la situación de "ansiedad" que ven en sus hijos y que les llega a contagiar en muchas ocasiones.