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La Feria de Abril de Sevilla más esperada tras dos años, la feria con más gente que se recuerda en la capital andaluza, termina esta noche tras una intensa semana en la que la gran afluencia de personas se ha mantenido desde que el pasado sábado se abrieran las puertas del Real.

La feria pondrá el broche final esta noche con su tradicional castillo de fuegos artificiales, y sin posibilidad de que los rezagados se queden a apurar la última madrugada festiva, ya que a las 4:00 de la madrugada se comenzará a desmontar el recinto ferial, y comenzará a desaparecer la ciudad efímera montada durante casi seis meses en la barriada de Los Remedios.

Los números hablan por sí solos, ya que este viernes casi 250.000 personas utilizaron el transporte público, entre Tussam y Metro de Sevilla, mientras que el servicio de limpieza municipa Lipasam recogió ayer un total de 186.775 kilos de residuos en el recinto ferial y su zona de influencia.

Las cifras señalan que, en el acumulado desde el sábado pasado, lleva recogidos 1.512.470 kilos, lo que supone en 5,4 % más que en 2019.

La Delegación de Salud asistió a 250 personas, de las cuales 15 fueron derivadas a hospitales; la Guardia Civil realizó un total de 1.621 controles de alcoholemia, de los cuales 57 resultaron positivos; y en el caso de la Policía Local, se hicieron 271 pruebas, de las que seis fueron positivas.

La Asociación de Hosteleros de Sevilla y Provincia calcula que el impacto que la feria va a tener en la ciudad rozará los 900 millones de euros, de los cuales un elevado porcentaje repercute de manera directa en los bares y restaurantes, cifras que les invitan a "ver el futuro con optimismo”.

Los hosteleros ponen su vista también en que este camino de recuperación continúe, con las grandes fechas que se aproximan, como la final de la UEFA que acogerá la ciudad el próximo 18 de mayo.

En el trasfondo de este año está también el debate sobre si es necesario un cambio de ubicación de la feria porque se haya quedado pequeña para tanto visitante, aunque el alcalde, Antonio Muñoz, parece tener claro que el real no se va a mover de su actual sitio y que los embotellamientos se han debido a momentos puntuales, no a la norma durante siete días.

Con unas cifras que en algunos casos parecen mareantes, la feria se despide esta noche con la palabra ‘Victoria’, que es como se denomina oficialmente el espectáculo de fuegos artificiales organizado por la empresa Pirotecnia Zaragozana, que se lanzará al aire desde el Muelle de Nueva York y podrá ser visto en el cielo sevillano durante unos 20 minutos.

Los 447 kilos de pólvora que se emplearán serán el epílogo de una fiesta que, a su vez, será el prólogo para que decenas de operarios comiencen a trabajar de madrugada, para el desmontaje y vaciado de las casetas.

Para ello se blindará el real, para que solo accedan a él los vehículos de menos de 18 toneladas que vayan en un convoy escoltado por la Guardia Civil, mientras que desde las 6:00 horas podrán acceder los vehículos de más de 18 toneladas, que también irán escoltados.

Cuando los sevillanos despierten mañana, verán como los farolillos se convierten en grúas y los trajes de flamenca por monos de trabajo. Ya solo quedará contar los días para la feria de 2023, aunque en el horizonte más cercano están sus citas con las hermandades que en unos días saldrán para El Rocío y su Corpus, otro día de fiesta en mitad de la semana para celebrar la vuelta a la normalidad festiva en la capital de Andalucía.

Fermín Cabanillas