EFECórdoba

La laguna del Rincón, el santuario donde se produjo la mayor reproducción del pato malvasía tras quedar en 1977 solo veintidós ejemplares en Europa occidental, se encuentra sin agua.

Este fenómeno sucede veintiséis años después de la última desecación, producida en agosto de 1995 tras otro largo período de falta de precipitaciones, la misma causa que se apunta como la principal en esta ocasión.

Rincón, junto a Zóñar y Amarga, son las tres lagunas del Patronato de las Reservas Integrales de las zonas húmedas del sur de Córdoba que mantienen agua todo el año, y es considerado el lugar idóneo para la reproducción de la malvasía cabeciblanca, de la que se censaron tras una cacería el 19 de noviembre de 1977 los últimos veintidós ejemplares europeos en el cercano humedal de Zóñar, también en Aguilar de la Frontera (Córdoba).

Desde que 1981 se diese la primera reproducción en Rincón, fue el santuario para la recuperación de la especie y su extensión por la cuenca mediterránea. En los tres períodos siguientes nacieron 49 pollos "y casi todos ellos superaron con éxito los dos primeros meses de vida".

Así se recoge en 'Las malvasías cordobesas veinticinco años después' (Diputación de Córdoba, 2003), cuyo autor, José Antonio Torres Esquivias, fue el responsable del censo nacional del ave hasta que dejó de recabar los datos a las Comunidades Autónomas en 2015, una iniciativa personal y que no ha tenido continuidad, momento en que había 1.674 ejemplares en el conjunto de España, que registró el máximo en el año 2000 con 4.486 ejemplares.

Según explicó a Efe Torres Esquivias, es "normal" que Rincón se vacíe "por la sequía", como sucedió en 1995 y casi pasó en 1986, cuando otro período de ausencia de precipitaciones fue aprovechado "para desecarla completamente y acabar con los alevines de carpa" que quedaban, ya que los ejemplares mayores habían muerto por la falta de agua.

Así se logró liberar a la laguna de esta especie, que genera una competencia ecológica con la malvasía, que termina abandonando el humedal, ha apuntado.

Quien recuerda el episodio de las carpas es Rafael Arenas, otro biólogo como Torres Esquivias que ha trabajado también durante años en tareas medioambientales en la Junta de Andalucía e implicado desde el principio en la recuperación de la malvasía.

A su juicio, "los espacios lagunares en ambiente mediterráneo suelen ser muy dinámicos, con grandes fluctuaciones en sus niveles hasta la desecación si no tiene un aporte importante de agua subterránea".

Torres y Arenas protagonizaron otra de las peculiaridades de la laguna del Rincón, su adquisición en 1983 a través una suscripción popular de la Asociación Amigos de la Malvasía para evitar su uso como playa y permitir la reproducción de la malvasía. Posteriormente fue cedida a la Junta de Andalucía.

La proliferación de urbanizaciones y la sustitución de la viña por olivar invita a pensar al representante de la asociación ecologista Soña en el Patronato de las Reservas Integrales, Francisco Toscano, que "es muy raro que, a pesar de la sequía, se haya secado Rincón y la Fuente Escobar", una de las dos que alimenta la laguna de Zóñar, lo que "nos pone sobre aviso de que haya otras causas".

En la última reunión del Patronato se pidió a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que extremase el control sobre los acuíferos de la cuenca, ante lo que una portavoz de este organismo aseguró a Efe que "ahora, con más hincapié, se intensifica la vigilancia del recurso, tanto de las concesiones como de aquellas tomas que puedan ser ilegales".

Para José Alfonso Gómez Calero, presidente del Patronato, "con la información que tenemos no podemos afirmar que eso sea la causa", aunque es partidario de "avanzar en una mejor monitorización" de los recursos hídricos que afectan a las lagunas.

En su criterio, el vaciado de Rincón puede deberse a "tres años con precipitaciones por debajo de la media", además de que "los períodos de sequía forman parte de los períodos naturales".

La Delegación Territorial de Desarrollo Sostenible de la Junta en Córdoba achaca la situación, según un portavoz, a que "llevamos varios años con un régimen de muy poca pluviometría".

La desecación ha descubierto otra realidad, el elevado grado de colmatación por los sedimentos que provocan las escorrientías, la mayor parte provocadas por las prácticas agrícolas.

Un testigo para determinar la altura de la lámina de agua, que marca un máximo de dos metros, es prueba de ello, ya que ahora deja a la vista solo cuarenta centímetros, al estar enterrado el resto por el lodo.

En opinión de Gómez, "todas las lagunas tienen un riesgo de colmatación" y "sin ser un problema plenamente resuelto, se está trabajando y poco a poco se está reduciendo".

La pérdida del agua está afectando no sólo a las aves acuáticas, sino que también está siendo letal para el galápago y el cangrejo americano, cuya pérdida es evidente en el lodazal que forma ahora la laguna del Rincón. Por Álvaro Vega

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