EFEAlmería

Si ya de por sí han acompañado a sus antiguos propietarios durante el confinamiento por la crisis sanitaria de la COVID-19, los libros de lance pasan ahora una segunda "cuarentena" antes de ser vendidos en librerías de segunda mano para evitar posibles contagios por coronavirus.

Alejandro Sánchez, propietario de 'Disco-Libro' en la capital almeriense y "librero de lance desde hace 22 años", relata en una entrevista a Efe cómo los volúmenes que llegan a sus manos, junto a otros materiales como CD, DVD, Blu-Ray o vinilos, son apartados durante un tiempo prudencial como freno al coronavirus.

"Estamos siguiendo las normas básicas que han marcado las autoridades sanitarias. La gente se lava las manos con hidrogel, se ponen guantes y los materiales nuevos pasan unos días en cuarentena. No se sabe si el virus puede estar en el papel o cuánto tiempo lo va a tener (?) pero la medida es tenerlos unos días apartados", explica.

Posteriormente, se suman al resto de libros y materiales audiovisuales que se ofertan en las estanterías de esta librería almeriense, que además, cada día al mediodía recibe su correspondiente tratamiento con ozono para desinfectar las instalaciones.

Sánchez señala que en las más de dos décadas que lleva al frente de su negocio, han cambiado los gustos y las tendencias porque, "había gente muy lectora que ya no está y las nuevas generaciones no son lectoras en papel".

Durante la cuarentena, su local estuvo cerrado y tras reabrir hace unas semanas, se encuentra aún a la "expectativa de que esto se reinicie, que la gente coja otra vez el hábito". "Es pronto todavía, no sabemos a lo que vamos a llegar", apostilla.

Tiene claro que a librerías como la suya acude "todo tipo de gente", desde la que se encuentra "necesitada y le hace falta vender libros" , a coleccionistas dispuestos a comprar artículos que no pueden encontrar en otros sitios.

"Hay de todo, desde el típico libro de novela popular, ediciones económicas muy antiguas, de la época d ella república, populares para que la gente menos pudiente pudiera a adquirirlas, a otras con 300 o 400 años con encuadernaciones magníficas, muy buscadas y valoradas, con mapas, desplegables, grabados?", explica.

Clientes que de forma "paulatina" regresan a librerías como la suya, aunque sin la afluencia de antes de la cuarentena por el momento. "El tiempo dirá si llegamos a esos niveles", afirma.

Lo que tiene claro es que el suyo es "un negocio para coleccionistas". "No es para el individuo que va a comprar un libro a la librería. Vienen a por material descatalogado, discos de vinilo de la época, tebeos también descatalogados? Ahora Internet también hace su función", incide.

"Nosotros tenemos que estar metidos en la onda de Internet. No podemos luchar contra nuestro enemigo, tenemos que unirnos a él", asegura el librero, que a pesar de preferir la venta directa, trabaja con diferentes plataformas de coleccionismo.

No obstante, considera que, tristemente, el "oficio de librero se está perdiendo, en el sentido de que era la persona que te aconsejaba y orientaba". "Nos estamos convirtiendo en hacedores de paquetes y mensajería", lamenta.

Con todo, y a pesar de la situación, aún queda una de las partes imprescindibles de su trabajo, la compra de libros en la propia casa de aquel que se va a deshacer de ellos. "Los que nos dedicamos a esto encontramos material realmente bueno, al que le podemos sacar partido cuando vamos a domicilio. Suelen ser herencias. A muchos herederos no les interesa o no tienen espacio para guardarlo y salen a la venta", asevera.

Así, entre ediciones ricamente encuadernadas con décadas o siglos a sus espaldas; vinilos de otras épocas o cómics que leyeron los padres de muchos compradores actuales, las librerías de lance se adaptan a la nueva normalidad que viene marcada por la COVID-19. EFE

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