EFEPuente Genil (Córdoba)

A poco más de tres kilómetros de Puente Genil, en plena campiña sur cordobesa, se encuentra el yacimiento arqueológico de Fuente Álamo, restos de una villa romana del siglo III que antes fue balneario y que alberga unos mosaicos "únicos" y excepcionales" en todo el Imperio Romano.

Según explica a Efe Álvaro Roldán, auxiliar de turismo del yacimiento, Fuente Álamo está considerado uno de los enclaves arqueológicos de tipo villa romana "más importantes de España", principalmente por la "excepcionalidad" y "originalidad" de los mosaicos hallados.

Entre ellos se encuentra una "pieza única a nivel mundial", como es el caso de su mosaico nilótico, es decir, que recogen escenas del río Nilo, y que puede ser considerado el primer tebeo o cómic de la historia, ya que las imágenes van acompañadas de un breve texto de diálogo en latín avanzado entre sus personajes.

Concretamente, este mosaico nilótico se incrustaba en el pavimento de una sala cuadrada con cuatro ábsides y de el mismo se han podido conservar el cuadro central, dos ábsides casi íntegros y los fragmentos de otros dos.

El mosaico y sus textos narran la historia de la migración de las grullas hacia el río Nilo y su relación con los pigmeos, que trataban de evitar que las aves se comieran sus cosechas y que suponía una lucha entre ambos.

En las escenas se puede observar el ataque de las grullas a los pigmeos y la lucha del hijo y su padre por liberarse de los picos de los pájaros, que atacaban principalmente a las zonas íntimas de ambos, y la desesperación de la madre, representada con grandes atributos, ante un fatal desenlace.

Actualmente, y por motivos de seguridad, el mosaico, excavado en 1982, se encuentra depositado en el Museo Arqueológico de Córdoba, mientras que en la villa el visitante podrá observar una reproducción exacta del mismo.

Pero no es el único tesoro excepcional que alberga Fuente Álamo, ya que entre las dependencias excavadas se puede contemplar el mosaico conocido como "Las Tres Gracias" y otro denominado "El Triunfo de Baco".

Las Tres Gracias está compuesto por una serie de tres escenas, de tal forma que de izquierda a derecha se puede observar la representación de Pegaso, el caballo alado, seguido de una escena intermedia que contiene a las Tres Gracias bailando, y una última escena que muestra a un sátiro persiguiendo a una ninfa.

Por su parte, en el área central del "oecus", o gran sala de "recepción de visitantes" se encuentra "El Triunfo de Baco", que está dividido en dos partes que narran la conquista de Baco de la India.

Ambos se encuentran en un estado se conservación excepcional y su "majestuosidad" muestra que el habitante de la villa romana de Fuente Álamo era una figura "poderosa" dentro del Imperio, ya fuera un "alto militar o político" que "debía vivir en una gran urbe pero que decidió trasladarse al campo", subraya Roldán.

Hasta el momento, la superficie excavada de limita a unos "7.000 metros cuadrados", pero se estima que la extensión de la villa puede "duplicar" esta cifra, si bien las labores arqueológicas son "laboriosas" y es necesaria una financiación adecuada para seguir descubriendo los secretos de esta villa singular.

Según subraya Roldán, todos los visitantes que pasan por Fuente Álamo quedan "sorprendidos" por los tesoros que el alberga el yacimiento, del que destacan la "buena disposición del itinerario" y el "centro de recepción" que permite conocer la historia del recinto.

Y es que por Fuente Álamo no solo pasaron los romanos, sino que también existen vestigios de la presencia de los visigodos o los musulmanes, lo que muestra que el enclave fue muy requerido por los pueblos que pasaron por la zona en la antigüedad.

Pero más allá del valor patrimonial, Fuente Álamo se ha convertido en un recurso turístico más de Puente Genil y alberga "multitud de actividades", desde las "noches en la villa", como las labores educativas en las que se enseñan "arqueología" a los más pequeños.

Y todo en un lugar "único" que alberga, posiblemente no solo algunos de los mosaicos mejores conservados del Imperio Romano, sino que puede presumir se contar el que puede considerarse como el primer cómic de la historia.

Luis Ortega