EFEVillaharta Córdoba

El Ayuntamiento de Villaharta (Córdoba) está dando los pasos para que el agua agria que sale del interior de la tierra de su término municipal vuelva a servir para el tratamiento de la diabetes, como se hizo desde el último tercio del siglo XIX hasta principios del XX.

Entonces, esta enfermedad se combatía únicamente con la toma de las aguas, conocida desde tiempos de los romanos, mientras que lo que recoge la propuesta municipal a la Junta de Andalucía es "un programa piloto para que se trate a personas con diabetes, sin que dejen su tratamiento médico", según comenta en una conversación con Efe su alcalde, Alfonso Expósito (PSOE).

"Iríamos a un remedio natural que ayude con la medicación y bajo supervisión médica" es la base la iniciativa municipal.

En la recuperación del patrimonio mineromedicinal, que dura ya dos décadas, el Ayuntamiento ha solicitado a la Junta la declaración como agua mineromedicinal la de la captación de Malos Pasos II, que se extrae a una profundidad de setenta metros.

En este sondeo, con un caudal aproximado de 1.800 litros/hora, muy cerca del manantial de Malos Pasos, documentado en la Gaceta de Madrid en 1895, conforme recoge Santiago Rodero Pérez en su libro 'Apuntes sobre el Balneario de Peñas Blancas' (Ayuntamiento de Villaharta-Diputación de Córdoba, 2014), se ha localizado un agua "extraordinaria".

Malos Pasos puede ser que se integrase ya en 1870 en la denominación de Fuente Agria que hace Marcial Taboada en 'La hidrología médica' como "manantial minero-medicinal importante pero no declarado de utilidad pública", conforme especula en 1990-1991 el informe 'Evaluación del estado actual de las aguas minerales en la Comunidad Autónoma de Andalucía' del Instituto Tecnológico Geominero de España.

Los análisis para la petición como minero-medicinal del agua, que implica su declaración de utilidad pública, señalan que es carbónica, ácida, de baja-media mineralización, fría y de composición bicarbonatada magnésica y cálcica, con una elevada concentración en dióxido de carbono, que genera finas burbujas de gas que le dan al agua un sabor agrio característico.

Durante la existencia de los cuatro balnearios que hubo en la zona, dotados con médico por el Estado y cura por la Iglesia, estaban indicadas para "multitud de enfermedades y especialmente contra la diabetes sacarina, para cuya enfermedad, quizás la más terrible de las conocidas, no tiene rival", reza en 'Aguas de Villafranca', de 1883, cuya edición de 1896 fue publicada en facsímil por el Ayuntamiento y la Diputación en 2010.

El original es Joaquín Palacios Rodríguez, "probablemente pagado" por el promotor del primer balneario, el de Fuente Agria, Elías Cervelló, en opinión de Rodero Pérez.

Está pendiente un estudio de hidrología médica para precisar las acciones del agua de Malos Pasos II sobre el organismo y sus indicaciones terapéuticas y formas de administración, "lo que probablemente permita identificar indicaciones terapéuticas adicionales".

Malos Pasos II, que se acometió ante el agotamiento de la original, probablemente "por las diferentes obras que se han hecho a su alrededor", refiere el alcalde, sirve ya para alimentar esta fuente y va a abastecer al balneario 'Aguas de Villaharta', segundo de los que se crearon en la zona y el único que perdura, hoy también hotel de cuatro estrellas.

"Nuestra intención es seguir invirtiendo en las aguas, una de las señas de identidad de Villaharta", señala Alfonso Expósito, que recuerda que "a finales del siglo XIX se produjo un boom en el fenómeno de los balnearios y en los poderes curativos de las aguas de Villaharta", en cuyo entorno hay diecinueve fuentes con características medicinales, dos de ellas en su término municipal, las del Cordel y la de Malos Pasos, ubicadas junto a la Cañada Real Soriana y el Camino Morázabe de Santiago.

Villaharta tiene un territorio con solo 11,96 hectáreas y una población de 619 habitantes, según el Padrón municipal de 2019, lo que le da escasas opciones de expansión de su economía.

Por ello, la apuesta estratégica por el agua agria, que puso en valor el ayudante de obras públicas valenciano Elías Cervelló, que fue enviado a Córdoba en 1865 para encargarse de la construcción de una veintena de kilómetros de la carretera Córdoba-Almadén, precisamente el que pasa por Villaharta.

Ahí conoció las propiedades curativas de sus aguas y junto a un médico cordobés, Rafael Barroso, cuyo hijo, desahuciado por la ciencia se curó de una enfermedad gracias a ellas, construyó el primer balneario, el de Fuente Agria, en el término de Espiel, tras su adquisición en subasta de los terrenos a la Casa de Alba en 1871.

Junto a la de Villaharta, la Junta tramita otra declaración de agua minero-medicinal en Alcaracejos, promovida por su Ayuntamiento, y tiene reconocida en la provincia de Córdoba solo una en Baena, desde 2015, concretaron a Efe fuentes de la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo, mientras que en el estudio del Instituto Tecnológico Geominero de España de hace tres décadas eran cuatro las que tenían esta consideración. La original de Malos Pasos estaba entonces en trámite.

Álvaro Vega