EFEGranada

El confinamiento ha sido el pretexto tanto para el deporte diario y la dieta sana como para todo lo contrario, esa parte de la balanza que mira de reojo el verano y lucha con prisa contra un desfase de kilos de más que aumenta el potencial riesgo de dietas milagro, pastillas o excesos deportivos.

Clases de yoga por redes sociales, recetas de tarta de zanahoria, pan casero hasta agotar la masa madre, botellas convertidas en mancuernas, retos para hacer el pino y hasta maratones han protagonizado los más de setenta días de estado de alarma.

Las redes sociales se han llenado memes y viñetas exageradas que plasman que de este encierro la sociedad saldrá más o menos gorda que cuando se declaró la pandemia. Es una cuestión de peso.

La balanza del confinamiento ha diferenciado entre las sobredosis de sedentarismo y consumo de bollería y cerveza y la apuesta por el deporte diario y la comida sana, dos formas de llegar a una repetida operación bikini que, este año más que cualquier otro, puede acabar en un desfase de dieta.

"Algunas publicaciones y estadísticas han reflejado que durante el confinamiento se ha disparado el consumo de aperitivos, ultraprocesados o alcohol, todo eso que habría que dejar para un consumo más esporádico que ocasional", ha explicado a Efe el decano del Colegio de Diestistas-Nutricionistas de Andalucía, Luis Morán.

Este experto, profesor del máster en Alimentación, Ejercicio y Deporte para la Salud de la Universidad de Granada, ha recalcado que el estado de alarma también ha despertado las ganas de cuidarse de una parte de la sociedad empeñada en hacer más deporte y dedicar el tiempo robado a otros fines a cocinar, "a cocinar sano".

"Para muchos ha sido una oportunidad para incluir hábitos saludables, tanto en nutrición como en actividad física", ha recalcado Morán, defensor de los protestados horarios para salir, ya que generan querencia por la rutina ya que, al tener limitada la porción del día para el ejercicio, no se pospone hasta no hacerlo.

"Que haya mucha gente es un daño colateral, pero hace concretar y no dejarlo para otro día", ha matizado Morán en apoyo a la porción de confinados que saldrán más que preparados para el buen tiempo y el pase de fases hacia una nueva normalidad que, aunque no lo parecía, volverá a dejar playas, piscinas y más cuerpo a la vista.

Los dietistas-nutricionistas han recalcado que la clave es no hacer una operación bikini, "algo esporádico para lucir tipín" que se traduce en "estrategias poco saludables", las llamadas dietas milagro y otras prácticas que son lo contrario a hábitos saludables.

Otro riesgo, tampoco nuevo pero quizás más en auge, son los influentes que aprovechan el tirón para recomendar pastillas, apostar por fajarse o entrenar con chubasquero o hacerlo en ayunas.

"Y ves a algunos intentando emular a Rocky, subiendo escaleras hasta sufrir una hipoglucemia por no seguir consejos de personas cualificadas", ha añadido Morán, que ha alertado de que el sobrepeso es un factor de riesgo ante el covid-19 y genera efectos más graves.

"El equilibrio de hábitos es como un ciclista, tiene el pedal de la comida y el del ejercicio. Y no se puede correr de más, porque irías dopado, ni avanzar demasiado lento, porque genera aburrimiento y no se llega a la meta", ha ejemplificado Morán.

Guadalupe López también es dietista-nutricionista y durante el confinamiento ha ofrecido atención telemática desde su clínica Nutrain de Granada, aunque con un porcentaje bajo de usuarios activos.

"Muchos pacientes lo dejaron cuando se declaró el estado de alarma porque empezó la ansiedad, las patatas fritas y la cerveza, y han venido ahora con más peso", ha explicado a Efe López, que ha anotado una media mínima de tres nuevos kilos por paciente.

López ha insistido en que el camino es siempre el de la dieta equilibrada que permita perder grasa y ha pedido huir de cualquier pauta que elimine un grupo de alimentos o prometa mucha velocidad.

"Es un error pensar que el peso se pierde rápido porque no se gana rápido, ahora hay quien quiere adelgazar en un mes lo que ha engordado desde la Navidad", ha añadido esta experta en nutrición y pautas deportivas, que también ha logrado que sus clientes pierdan de media unos cuatro kilos en este encierro.

Camino ya de la desescalada y la nueva normalidad, los expertos piden huir de las desfasadas dietas milagro, sopesar los riesgos de los malos hábitos y hacer que en la balanza gane la salud.

María Ruiz