EFEGranada

Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme y de la patronal granadina, ha advertido este lunes de la debilidad que sufre en algunos casos el tejido empresarial, que además sigue "bombardeado por medidas que ponen en riesgo su supervivencia".

En este sentido, ha indicado que la reactivación económica, especialmente intensa durante los meses de verano, no ha sido suficiente para restaurar en muchos casos el músculo empresarial, que no solo arrastra todavía un notable déficit de compañías, sino que ha perdido competitividad y productividad y afronta un constante "bombardeo" de medidas que amenazan su viabilidad.

"Hoy tenemos un tejido empresarial más débil: tenemos menos empresas. Las que se han creado no tienen el bagaje de las que se han ido perdiendo durante la crisis. Y las que han sobrevivido están tocadas y se enfrentan a un panorama incierto", ha explicado Cuerva, en la reunión de la Junta Directiva de la Confederación de Empresarios de Granada.

Cuerva ha lamentado que las empresas se despierten cada mañana con nuevos anuncios y medidas que comprometen sus posibilidades de superar la crisis.

"Después de casi dos años de pesadilla, las empresas están siendo bombardeadas por medidas que amenazan su supervivencia, por decisiones que suponen un aumento de los costes empresariales y que restan flexibilidad a las organizaciones, en lugar de recibir ayudas y apoyo de las administraciones para afianzar la recuperación", ha subrayado.

También ha apostillado que "dificultar la actividad empresarial es ponerle piedras a la recuperación".

En estos últimos veinte meses, en el caso concreto de Granada se han perdido miles de compañías que no han podido aguantar: "Aunque es cierto que poco a poco la situación está mejorando, llegamos a tener un déficit de casi 3.500 empresas, lo cierto es que la reactivación económica está siendo menos intensa de lo que pensábamos", ha apuntado.

"En esta crisis se han quedado por el camino muchas empresas solventes. Y, aunque las empresas de nueva creación suman y son necesarias, en términos de calidad y competitividad no son equivalentes", ha explicado Cuerva.