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El crecimiento de la economía andaluza se ha frenado en el tercer trimestre hasta un 0,2 %, la mitad que el segundo trimestre, debido a un menor aporte del sector exterior, a la subida de los precios del petróleo y al mal comportamiento del turismo en los meses centrales del año.

Esta evolución reduce la previsión de crecimiento para el conjunto del año hasta el 2 %, con un recorte en la última revisión de dos décimas, y la de 2019 hasta el 1,8 %, según los datos ofrecidos hoy por el Observatorio Económico de Andalucía durante la presentación del panel de expertos, realizado con el apoyo técnico de la Universidad Pablo de Olavide.

A pesar de las buenas perspectivas para los meses finales del año, el crecimiento para el tercer trimestre ha sido algo inferior a lo esperado (0,6 % intertrimestral cuando se esperaba un 0,7 %).

Por su parte, los indicadores disponibles hasta la fecha señalan un crecimiento esperado para el cuarto trimestre de 2018 similar al estimado para el tercer trimestre (en torno al 0,5 %).

Las previsiones para los últimos meses de 2018 y para 2019 vienen marcadas por la intensificación de la desaceleración económica y por la acumulación de múltiples incertidumbres internas y externas, aunque el consenso de los analistas apunta a la continuidad de la recuperación, pero más moderada que en años anteriores.

Las previsiones para Andalucía no difieren significativamente de las realizadas para España, de modo que en los próximos trimestres seguirá en una senda de crecimiento moderado, pero superior a la del resto de la Unión Europea y ligeramente inferior a la española.

El consumo privado seguirá siendo, una vez más, el gran soporte de la economía andaluza, mientras que la inversión inmobiliaria mantendrá un papel relevante en este impulso.

Por otra parte, se espera un aumento tanto de la inversión pública como del empleo dada la inminencia de una sucesión continua de elecciones autonómicas, municipales y europeas.

Por el contrario, es previsible que el sector exterior mantenga su senda negativa a medida que asimile la incertidumbre generada en el entorno externo.

Por el lado de la oferta, el sector de la construcción será el que previsiblemente contribuya de forma más significativa al crecimiento regional, mientras que la industria y algunos servicios podrán restar intensidad al crecimiento de la economía andaluza.

Por todo ello, el Observatorio Económico de Andalucía prevé que el PIB regional aumente en 2018 hasta el 2,5 % (similar a la anterior previsión de septiembre), y la desaceleración se seguiría acentuando en 2019 hasta el 2,1%.

Y también se resentirá el empleo, con un aumento probable del 1,9 % en 2018 y un ritmo de creación menos intenso que en el conjunto de España.

La inversión de las empresas andaluzas mantiene una buena dinámica y los indicadores que hacen referencia al tercer trimestre en el Índice de Confianza Empresarial de Andalucía muestran una mejoría respecto al segundo trimestre, aunque las percepciones empresariales para el cuarto trimestre son de un claro empeoramiento.

El sector industrial, por el contrario, presenta de nuevo un retroceso en la actividad durante el tercer trimestre, cuando el índice de Producción Industrial cayó un -2,1% en tasa interanual.

Por su parte, el sector de la construcción sigue manteniendo un comportamiento positivo, siendo particularmente llamativo el aumento del empleo en el sector (un 15,4 % interanual según la EPA).

Aunque no es de esperar una recesión en el corto plazo, tanto la economía andaluza como la española se enfrentan a un menor crecimiento, con una elevada tasa de paro, sin que se observe un cambio significativo en las razones que lo determinan, y elevados déficit y deuda pública a pesar de cuatro años de recuperación. EFE

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