La renta agraria de la comunidad autónoma de Andalucía ha superado, por primera vez, la barrera de los 10.000 millones de euros -10.417- tras crecer un 10,7 % en el año 2021, lo que significa que la región aporta en torno al 35 % del total nacional.

Así se recoge en un primer informe sobre la evolución de la renta agraria en la comunidad elaborado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, departamento que si bien reconoce lo positivo de estos daños los valora con cautela, ya que los consumos intermedios estimados aumentan también con respecto al año anterior.

De hecho, según ha informado la Consejería en un comunicado, el valor de los consumos intermedios en 2021 ha subido un 13 % con respecto a 2020, situándose en más de 4.595 millones de euros.

En este sentido, la consejera del ramo, Carmen Crespo, ha señalado que ya en el año 2021 se registró "una fuerte incidencia de las subidas de los carburantes, la electricidad, fertilizantes, piensos y otros insumos".

"La renta agraria de Andalucía podría haber sido aún mayor si no fuese por la subida desorbitada de los costes de producción y la pasividad del Gobierno a la hora de tomar medidas eficaces para amortiguar la inflación", ha asegurado la consejera, quien ha incidido en reclamar, entre otras decisiones, la implantación de la doble tarifa eléctrica para el regadío o una rebaja generalizada del 50% del IRPF para el sector.

En cualquier caso, Crespo ha resaltado que los datos de la Renta Agraria de Andalucía ponen de manifiesto "la fortaleza del sector agrario andaluz y su esfuerzo inversor de agricultores y ganaderos por avanzar en sostenibilidad, innovación y competitividad" y ha lamentado que ese peso "no se está teniendo en cuenta en la nueva PAC" pues "el Plan Estratégico presentado por el Ministerio de Agricultura perjudica al campo andaluz con pérdidas que superarán los 500 millones de euros si el Gobierno de Sánchez no atiende a las alegaciones de Andalucía".

El informe elaborado por la Consejería indica además un incremento en la renta agraria por unidad de trabajo agrario en torno al 6,8 %, lo que refleja que el aumento de riqueza ha venido acompañado de un incremento del empleo en el sector.