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El Defensor del Pueblo andaluz, Jesús Maeztu, ha pedido hoy en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo que las instituciones comunitarias impulsen las medidas para que el gasoducto de Doñana "se suspenda definitivamente, en todos sus tramos, incluido el de Marismas Occidental", que ya se ejecuta.

Maeztu ha agradecido la sensibilidad que las instituciones de la Unión Europea muestran sobre la necesidad de conservar el Espacio Natural de Doñana e impedir actuaciones que pongan en riesgo su futuro, según un comunicado de la institución andaluza.

El Defensor del Pueblo andaluz ha relatado las actuaciones de esta institución sobre las amenazas a este espacio natural, entre ellas el gasoducto, que "preocupa, muy seriamente, a gran parte de la ciudadanía, al movimiento ecologista, a distintos grupos políticos y a diversos miembros e instituciones de la comunidad científica".

"Debemos tener muy presente que gran parte del trazado de este proyecto discurre por el Parque Natural de Doñana, otra parte por una zona contigua al Parque Nacional de Doñana y, en todo caso, su ejecución se llevará a cabo en un entorno que es inseparable de estos espacios protegidos", ha destacado Maeztu.

En su opinión, este gasoducto "no es compatible, de acuerdo con el principio de precaución, con la necesidad de garantizar la conservación y mantenimiento del Espacio Natural de Doñana".

Maeztu ha señalado que no se ha realizado, como exige la normativa europea, la Junta de Andalucía, la Defensoría del Pueblo español, la del Pueblo Andaluz y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una evaluación conjunta de los cuatro tramos antes de ejecutar el proyecto para impedir "un completo análisis de las afecciones acumuladas y sinérgicas que podrían producirse sobre los hábitats y las especies amparadas por la Directiva de Hábitats, derivadas de su ejecución".

Ha añadido que el CSIC alertó de que "no se identifican ni valoran los riesgos asociados a la inyección de gas en el subsuelo", pese a que "el proceso de inyección de gas puede provocar movimientos sísmicos y que su valoración debería haberse incluido en la declaración de impacto ambiental".

En tercer lugar, Maeztu ha reseñado que el Instituto Geológico y Minero de España ha señalado que el emplazamiento de los proyectos podría no ser el idóneo y no permite despejar adecuadamente las dudas existentes sobre la viabilidad de los proyectos de explotación y almacenamiento de gas en Doñana.