EFEMálaga

En la cultura y la historia del vino es frecuente que cuando vamos a un restaurante nos pregunten si preferimos un Rioja o un Ribera, una costumbre a la que los expertos quieren añadir pedir "un Málaga" para poner en valor las bodegas de la provincia y sus más de 100 referencias.

Veintidós bodegas de la provincia se han unido en un encuentro denominado Vinarama para impulsar la historia de los vinos malagueños con denominación de origen y reivindicar que se difunda en los espacios gastronómicos con la misma naturalidad que se ofrecen las denominaciones de origen Rioja y Ribera del Duero.

Málaga cuenta con cinco áreas productoras de vino y desde el Consejo Regulador Málaga, Sierras de Málaga y pasas de Málaga y la Diputación malagueña reclaman que los establecimientos de restauración propongan maridajes con estas referencias enológicas.

La Térmica de Málaga acoge este fin de semana más de cuarenta actividades, veintidós bodegas de la provincia y diez espacios gastronómicos abiertos para todos los públicos, que aúnan tecnología y digitalización de la cultura e historia de los vinos malagueños con denominación de origen.

Cada bodega contará con un espacio propio y se podrá acceder a catas singulares de vinos de Málaga, dirigidos por enólogos y bodegueros, promoviendo el conocimiento de la diversidad enológica de la provincia.

Este encuentro puede ser la antesala para luego hacer una ruta por las distintas bodegas de la provincia, ya que en muchas de ellas hacen actividades, cursos, catas y visitas.

Málaga cuenta con cinco áreas bien diferenciadas en cuanto a clima y terreno: Serranía de Ronda, Axarquía, Montes de Málaga, Zona Norte (Vega de Antequera) y Costa Occidental.

La Serranía de Ronda está muy de moda, y hay bodegas muy interesantes, como la que está construida en una antiguo oratorio del Convento Trinitario del siglo XVI pero hay otras con proyectos de investigación y recuperación de cepas, viñedos ecológicos y catas dirigidas.

En la zona de la Axarquía también organizan visitas guiadas con degustación de vinos y algunas tienen incluso exposición permanente de herramientas y maquinaria empleadas para la elaboración del vino, desde los orígenes de la bodega hasta hoy.

En Sayalonga hay una bodega que sorprende por su original diseño modernista y sostenible. Es una de las bodegas mejor preparadas para el enoturismo, pues ofrece visitas en varios idiomas y un fabuloso restaurante de cocina de autor.

Los vinos de los Montes de Málaga también son muy interesantes y las principales variedades de uva predominantes son pedro ximénez y moscatel.

La zona norte también tiene gran tradición y, de hecho, en Fuente Piedra se encuentra una de las bodegas más antigua y famosas de la zona.

Y en la Costa Occidental destaca una bodega volcada en la actividad enoturística. Gestiona el Centro de Interpretación Viñas de Manilva y un museo del vino que propone un recorrido por el pasado y presente de los vinos de este municipio.

El director de Lumen Proyectos Gastronómicos, Álvaro Muñoz, ha destacado que la propuesta de "un Málaga" es una frase que está promoviendo el Consejo Regulador y ha destacado que los turistas son los primeros que reclaman conocer los vinos malagueños.

"Los hosteleros y hoteleros son los primeros que han indicado que el público está reivindicando que se les pongan vino y gastronomía de la tierra", ha indicado.

El gusto por lo tradicional: Vinos crianza y reserva de Rioja y Ribera dan paso a una amplia oferta de vinos de Málaga que se abren camino y empiezan a ser consumidos incluso por los más conservadores que buscan no arriesgar.

Montserrat Martínez