EFEMálaga

Nada hacía presagiar a comienzos de este 2020 el desplome que iba a vivir el turismo en Andalucía. En solo unos meses se pasó de hablar de una previsión récord a las restricciones a la movilidad, cancelaciones, cierres y normas hasta para ir a la playa...y de ahí al esperado viaje hasta la vacuna.

Tras alcanzar en 2019 el resultado histórico de 32,5 millones de turistas, las previsiones para este año eran optimistas. El vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Juan Marín, hablaba el pasado enero en Fitur de llegar a 33,7 millones de turistas y situaba el reto en elevar los ingresos, "de 21.800 millones a 23.000 o 24.000".

Pero lo que parecía un problema lejano y de China, el llamado "virus de Wuhan", se fue extendiendo hasta convertirse en una pandemia que echó por tierra todas las previsiones y ha puesto en jaque uno de los motores turísticos de la región.

Después de un año "dificilísimo", el "peor en la historia del turismo", Marín prevé unas pérdidas para el sector de unos 15.000 millones de euros este año.

CIERRES Y SUSPENSIONES SIN PRECEDENTES

La situación generada por el coronavirus y el estado de alarma supusieron en marzo una cascada de cierres de establecimientos, muchos por primera vez, como el hotel Inglaterra de Sevilla en sus 163 años de historia.

Para los hoteleros, "buscar las llaves de los establecimientos para cerrarlos" fue "uno de los peores momentos" de un año "catastrófico" para el turismo, reconoce a Efe el presidente de la patronal hotelera de la Costa del Sol, Luis Callejón, que pronostica también un "difícil" 2021 y sitúa la recuperación en 2022.

La covid-19 también obligó a suspender las procesiones de Semana Santa, un varapalo económico para el sector turístico en la antesala de la temporada alta, además de la Romería del Rocío en Huelva, las Cruces de Mayo en Granada, la Feria de Abril de Sevilla o la de Agosto en Málaga.

La ansiada reactivación del turismo tras la desescalada se vivió con incertidumbre ante las medidas que anticipaban un verano descafeinado por el control de aforos, y con frustración tras las restricciones de algunos países como el Reino Unido para viajar a España por miedo a los rebrotes, lo que dejaba al turismo nacional como única tabla de salvación.

SE DESPLAZA DEMANDA AL TURISMO RURAL

En un verano de reglas muy lejos de la normalidad, se fortaleció el turismo rural, ya que la pandemia desplazó la demanda de las zonas de costa a la tranquilidad del interior, y cobraron protagonismo enclaves de naturaleza o el turismo de golf.

Sierra Nevada cerró uno de sus mejores veranos, con un 9 por ciento más de afluencia, gracias a sus parajes, las suaves temperaturas y los programas de astronomía y naturaleza adaptados.

Del frenesí de vuelos en los aeropuertos de 2019, se pasó a un descenso de actividad nunca visto, hasta acumular entre enero y noviembre 7,9 millones de viajeros, lo que supone una caída de casi 20 millones de usuarios (71%) en el tráfico aéreo andaluz.

La segunda ola de esta suerte de tsunami que ha supuesto la covid llevó a la Junta a adoptar severas restricciones en noviembre, que supusieron el cierre temporal de uno de los iconos turísticos de Granada, La Alhambra, que reabrió el pasado 1 de diciembre, o el Caminito del Rey en la provincia Málaga, que volvió a abrir el pasado 18 tras ampliarse la movilidad.

LUZ EN FORMA DE VACUNA

En este túnel, con miles de trabajadores acogidos a un ERTE y empresas con problemas de liquidez, comienza a verse la luz con la llegada de la vacuna, y el consejero de Turismo considera que en 2021 se podrá recuperar "gran parte del espacio perdido" con la llegada de 20 millones de turistas a la comunidad.

Para ello, la Junta ha impulsado herramientas como el distintivo "Andalucía Segura", el bono turístico o el seguro para viajeros internacionales ante incidencias derivadas de la covid.

Mientras llega la tranquilidad que reactive el turismo, los hoteles se reinventan con fórmulas que van desde el uso de habitaciones como oficinas, la posibilidad de asistir a conciertos desde los balcones o la elaboración de menús de Navidad por encargo.

Las empresas claman por un mayor apoyo, en forma de ayudas directas y una bajada del IVA turístico, para asegurar su supervivencia y salir de esta crisis, en la que el deseo de viajar se ha mantenido vigente y la mayor amenaza para hacerlo realidad en un futuro próximo puede ser el bolsillo.