EFEMálaga

El cine brasileño, a través de un director consagrado como Carlos "Cacá" Diegues, se ha asomado este viernes a la sección oficial del Festival de Cine en Español de Málaga con "El gran circo místico", una alegoría de la decadencia y la autodestrucción.

Ese circo inaugurado en 1910 pasa, con el sempiterno maestro de ceremonias Celavi, por diferentes etapas durante más de cien años, desde el apogeo a la decadencia, marcadas por las aventuras y los amores de la familia Kieps, en una película en la que se unen realidad y fantasía.

Diegues, que no ha podido acudir a Málaga, empezó a soñar con esta historia hace quince años, ha desvelado en rueda de prensa Luis Galvao Telles, uno de los productores de esta coproducción con participación de Brasil, Portugal y Francia.

"Cacá estaba trabajando en esta película y no quería pasar a otra", ha señalado el productor, que ha añadido que cuando iba a empezar el rodaje surgió la prohibición de los animales en los circos en Iberoamérica, lo que trasladó las localizaciones a Portugal, "porque para Cacá éste era el circo de su infancia, con animales".

Para Galvao Telles, es "una historia utópica, y al mismo tiempo realista, sobre la decadencia y la autodestrucción", y también "un espejo de la decadencia de Brasil", aunque no hubo intención de hacer "una película política".

"Hay una decadencia interna de los personajes, el ciclo de la vida en los cien años que aparecen, y todas las guerras y la miseria del siglo XX, sin posibilidad de salida, pero con un mensaje de esperanza al final, todo tratado en una historia de circo", ha añadido.

El personaje central "es el circo y su familia", según Galvao Telles, que ha admitido que no fue fácil contar en el reparto con el actor francés Vincent Cassel, pero Diegues "tenía una idea muy clara de lo que quería para los papeles, y no se podrían cambiar, porque no funcionaría".

De todo el proceso de trabajo, ha destacado la preparación, en la que "primero hubo que encontrar un espacio, que había que limpiar para crear la sensación de infinito y de estar en ninguna parte".

"Después hubo que construir un circo, darle vida y, más tarde, tristemente, proceder a su destrucción, y ese momento en el que había que romper las cosas nos causaba dolor", ha relatado el productor.

Una de las actrices, Marina Provenzzano, ha apuntado que Diegues entendía la película "como una gran alegoría de Brasil y de América Latina" y muestra "cómo, en una espiral, el circo se va degradando", para lanzar finalmente la "utopía" de que Brasil "puede resurgir tras la decadencia".