EFECórdoba

Vicente Amigo ha regresado esta noche, tan impropia del verano cordobés por la brisa fresca que ha acariciado el Teatro de la Axerquía, al origen del flamenco a través de su musa de las seis cuerdas y la ciudad eterna que suena a soleá.

Porque en Córdoba el tiempo se marca por soleás, las mismas que anuncian los cuartos del reloj de la Plaza de las Tendillas, y que en el concierto de clausura del 38 Festival de la Guitarra ha protagonizado esa vuelta a los orígenes del guitarrista.

Aquellos comienzos cuando dio sus primeros toques en la calle, con sus vecinos, hasta que El Merengue y El Tomate pulieron un diamante en bruto hoy Medalla de Oro de las Bellas Artes.

Esta noche Amigo ha regalado su "Memoria de los sentidos" por donde el halo de Miguel Poveda, El Pele, Farruquito, Pedro "El Granaíno", Arcángel o Niña Pastori ha estado presente a través de las cuerdas de su guitarra, esa detrás de la que esconde su timidez y el tremendo respeto a su público, que le hacen ser parco en palabras, pero siempre desde "el agradecimiento por haberme regalado lo más valioso, vuestro tiempo" ha dicho el artista.

Recién llegado de Italia y con destinos americanos aún por cumplir en la gira de su octavo trabajo de estudio, Amigo y su guitarra han iluminado el teatro al aire libre de la ciudad con su toque por Levante, que ha iniciado con una melodía romántica pero cargada de "flamencura", donde el toque minero ha tornado en la soleá.

Una soleá que parece haber sido creada para el maestro, con quien comparte solemnidad, elegancia, sobriedad, pero también sentimiento, esencia.

Pronto impera el ritmo enérgico por tangos, a su "primo Antonio Canales", a quien Rafael de Utrera y Los Mellis cantan con maestría y el público se deshace en olés y aplausos.

La melancolía de "Autorretrato" trae ese mundo anhelado y soñado por la sensibilidad del artista, que parece querer volver a casa para pasear por las callejuelas que tantas veces le han inspirado.

La percusión de Paco González completa con los pies del bailaor el "El Choro de Huelva", la guitarra de Añil Fernández, el bajo de Ewen Vernal y las palmas de "Los Mellis" una bulería ejemplo de la esencia del arte flamenco, donde la Amigo resaltaba sin restar protagonismo en su acompañamiento al cante y al baile.

Con "Amoralí" ha enamorado al público en lo que ha sido uno de los encuentros más íntimos del artista, que ha tocado a Talavante demostrando su respeto a la tauromaquia y ha sido cómplice con su ciudad interpretando "Guadamecí", arte cordobés de cuero característico de la tierra.

Así, poco a poco, Amigo, como la inusual brisa fresca de la noche, ha explorado la música más flamenca de todos sus trabajos en un repertorio donde no se ha olvidado de "la madre que me parió", dedicándole un dulce bolero a la que será su seguidora más incondicional.

El espectáculo ha acabado con una de las composiciones estrella de su último disco, "Requiem" pero, esta vez, lejos de sonar a tristeza, lo ha rematado con "Roma", origen de Córdoba presente en lo que ha sido un encuentro con sus propias raíces, las del flamenco que sonaba de la guitarra de aquel niño por las callejas de la ciudad de la Mezquita.

Estrella Serna