EFEGranada

El CAR Sierra Nevada está viviendo su tercera semana de funcionamiento desde que reabriera tras estar dos meses cerrado por la pandemia del coronavirus y trata de recobrar poco a poco la normalidad, aunque por ahora apenas una treintena de deportistas se entrenan y alojan en sus instalaciones, todos españoles y bajo unas estrictas medidas de seguridad y control.

Más de 150 deportistas de diferentes rincones del mundo se ejercitaban a primeros de marzo en el centro granadino, una de las joyas de la corona del Consejo Superior de Deportes por su ubicación en altura, cuando el COVID-19 lo paralizó todo y, entre otras cosas, obligó a aplazar a 2021 unos Juegos Olímpicos de Tokio para los que preparaban la mayoría de los que allí se hospedaban.

La situación ahora, tres meses más tarde pero sólo algo más de dos semanas después de su reapertura el 18 de mayo tras el confinamiento de la población y el cierre obligado por la pandemia, es radicalmente opuesta, ya que la ocupación es muchísimo menor.

Apenas una treintena de deportistas y técnicos pertenecientes a los combinados españoles de boxeo, natación y triatlón se alojan en el CAR de Sierra Nevada, confirmaron a Efe desde el propio centro andaluz.

Los primeros en llegar, sólo unas horas después de su reapertura, fueron los nadadores que forman el grupo entrenado por Xavi Casademont, con Paula Ruiz, María de Valdés y Alba Vázquez a la cabeza.

Estos nadadores comparten ahora instalaciones, aunque lo de compartir es un decir ya que apenas hay contacto entre deportistas, con el combinado nacional de boxeo, con más de una decena de púgiles entrenados por Rafael Lozano y Carlos Peñate.

Se completan los huéspedes del CAR Sierra Nevada estos días con los miembros del grupo de triatletas españoles que dirige Roberto Cejuela y que lideran estrellas de talla mundial en esa disciplina como Fernando Alarza y Roberto Sánchez Mantecón.

En España se mantiene el estado de alarma y la vida en los centros de alto rendimiento es un perfecto ejemplo de que las restricciones y la seguridad, para evitar cualquier contagio, están por encima de todo.

Las habitaciones dobles se han sustituido estos días por estancias individuales, tanto el comedor como otras dependencias se encuentran cerradas, por lo que los deportistas pasan en sus aposentos todo el tiempo que no ocupan en sus entrenamientos, y es allí donde comen y se duchan tras sus ejercicios.

Además, las mascarillas y los guantes son obligatorios para cualquier desplazamiento por las instalaciones, perfectamente marcadas con rutas para que no haya encuentros y se mantengan siempre las distancias de seguridad entre unos usuarios que tuvieron que pasar exámenes médicos para confirmar que estaban libres del coronavirus antes de entrar.

Con estas y otras medidas el CAR Sierra Nevada se ha convertido en una fortaleza anti COVID-19 que busca garantizar un entrenamiento óptimo con total seguridad para la salud y siguiendo siempre las directrices sanitarias y gubernamentales.

En la instalación ansían que nuevos deportistas, tanto nacionales como extranjeros cuando sea posible, se unan en las próximas semanas a los triatletas, nadadores y boxeadores españoles que desarrollan allí sus entrenamientos, que son actores protagonistas en la lenta vuelta a la normalidad de la instalación.

De hecho, destacados deportistas españoles como Mireia Belmonte o Carolina Marín, que suelen pasar largas temporadas en este centro en altura, ya han manifestado que tienen previsto regresar en breve a la que consideran su segunda casa, un CAR Sierra Nevada que, como todo el país, también se encuentra en plena desescalada.

Javier Aguilera