EFEGranada

La Alhambra, que acogió hace ahora cien años el primer concurso de cante jondo, revive con una exposición temática esta gesta modernista y transgresora liderada en 1922 por Manuel de Falla y otros intelectuales como Lorca, que abrió fronteras al flamenco y contribuyó a elevarlo a la categoría de arte.

Son cerca de 230 piezas únicas procedentes de instituciones, fundaciones y entidades privadas las que componen esta exposición, denominada "Desde lo jondo del flamenco", que busca explicar los antecedentes, la historia y los resultados de una "hazaña", la de este concurso, que, en palabras de sus comisarios, Rafael Gómez y Rodrigo Gómez, es hoy día una de las piedras angulares para entender la memoria y el valor del flamenco, patrimonio inmaterial de la humanidad.

Fotografías de rincones y ambientes de la ciudad, instrumentos musicales, correspondencia, carteles, pinturas, cerámicas, trajes flamencos de la época diseñados por Zuloaga y Manuel Ángeles Ortiz y otros elementos sonoros y audiovisuales tratan de recrear la atmósfera de las noches del 13 y el 14 de junio de 1922 en el Patio de los Aljibes de la Alhambra, donde se celebró aquel primer concurso de cante jondo después de que se descartara el Albaicín para poder acoger a más público.

Siete áreas temáticas engloban los episodios más significativos de un certamen cuyo origen está vinculado a la Alhambra porque empezó a gestarse en el Polinario, una taberna ubicada en el recinto alhambreño y regentada por el cantaor Antonio Barrios en la que eran habituales las tertulias y veladas flamencas.

Allí se daban cita escritores, artistas y políticos que fueron luego los precursores del concurso de cante jondo, como Santiago Rusiñol, Ignacio Zuloaga, Federico García Lorca, Manuel Ángeles Ortiz o Fernando de los Ríos, que, de la mano de Manuel de Falla, abrieron la senda de lo que ellos denominaron "la recuperación de los cantes jondos".

Fueron estos intelectuales y eruditos quienes promovieron la celebración del certamen guiados por Falla, que dos años antes se había instalado en Granada, muy interesado ya por la música y el folclore popular.

El proyecto, han relatado este martes durante la presentación de la exposición sus comisarios, fue apadrinado por el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada y financiado por el Ayuntamiento de la ciudad junto a la aportación de Zuloaga y Rodríguez-Acosta.

Pero pronto suscitó las críticas de la prensa local y la nacional por "cierto miedo a la españolada" o a la exclusión de los profesionales de las bases, críticas que fueron contrarrestadas por la conferencia de un joven Lorca y los conciertos de guitarra de Andrés Segovia, que terminaron por formalizar el proyecto.

Y así, el 13 y 14 de junio de 1922, llegó el concurso al Patio de los Aljibes de la Alhambra con un cartel compuesto por Diego Bermúdez el Tenazas, Manolo Caracol, Frasquito Yerbabuena, María Amaya la Gazpacha, Antonia la Ciega o Juan Soler niño de Linares, entre otros concursantes, a quienes se sumaron invitados como Juana la Macarrona, Antonio Chacón o Dolores Hidalgo la Capitana y su zambra.

Para la directora del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rocío Díaz, la exposición, abierta al público hasta el próximo 11 de septiembre, rescata "las luces y sombras" de este certamen y aspira a ofrecer una "visión definitiva de la gestación y desarrollo del concurso y las consecuencias que luego tuvo", además de rendir homenaje a sus impulsores.

Por su parte, la viceconsejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Macarena O'Neill, ha resaltado lo que supuso este certamen al "sacar de la periferia el flamenco y situarlo en el centro de la expresión cultural de Andalucía".