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Un estudio realizado por de científicos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) alerta de los niveles de contaminación de nitrógeno por actividades humanas detectados en el espacio natural de Doñana, uno de los más valiosos humedales de Europa.

Este trabajo, firmado por los investigadores de la EBD Irene Paredes, Manuela G. Foreroc y Andy J. Green y por Francisco Ramírez, de la Universidad de Barcelona, destaca igualmente el crucial papel ecológico que desempeñan las marismas de Doñana en la regulación del ciclo del nitrógeno, pues captan el nitrógeno del agua y lo transforman en biomasa o en gases atmosféricos, actuando así como un valiosísimo "filtro verde", según ha explicado Paredes a Efe.

Esta investigación, que forma parte de la tesis doctoral de Paredes, se basa en la recogida de datos sobre contaminación del nitrógeno en aguas superficiales en el interior y alrededores del Espacio Natural de Doñana, realizada entre 2014 y 2016.

El estudio parte de la premisa de que la carga de nitrógeno derivada de actividades humanas amenaza los humedales por su efecto de eutrofización, consistente en el enriquecimiento de nutrientes en un ecosistema acuático, que genera efectos negativos, como la proliferación de cianobacterias tóxicas.

En el caso del Espacio Natural de Doñana, que suma las casi 130.000 hectáreas de los parques nacional y natural del mismo nombre, esta amenaza afecta a uno de los ecosistemas más valiosos de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad, Reserva de la Biosfera y humedal de la Red Ramsar

Los datos de esta investigación confirman la existencia niveles de contaminación por nitrógeno significativos en dos de los principales arroyos que vierten agua a las marismas de Doñana: el Partido y la Rocina, relacionada con el uso de fertilizantes químicos y abonos orgánicos, derivados de la intensa actividad agrícola en la zona, así como por el vertido de aguas residuales urbanas pobremente tratadas.

En el caso de las marismas de Doñana, que se inundan y se secan siguiendo el ciclo anual de lluvias, las concentraciones de nitrógeno en agua son menores que en los arroyos del Partido y de la Rocina "porque la marisma, como la mayoría de los humedales, actúa como un “filtro verde”, reduciendo el contenido de nitrógeno en el agua", explica Paredes.

A juicio de esta investigadora, este crucial servicio ecosistémico que prestan las marisma de Doñana, tanto para la sociedad como para la propia naturaleza, se debe de preservar ante las amenazas que suponen el incremento de las actividades humanas en el entorno de Doñana y los efectos del cambio climático.