EFECórdoba/Jaén

Las provincias andaluzas de Córdoba y Jaén, limítrofes y hermanadas, están viviendo una separación momentánea provocada por la elección de la capital cordobesa como sede de la base logística militar del Ejercito de Tierra, para la que la jienense se veía con todas las papeletas.

Se trata de un proyecto estratégico para la defensa nacional que implica una inversión de más de 300 millones de euros y la creación de cerca de 2.000 puestos de trabajo, 1.600 de ellos directos y la mayoría de personal civil.

Un salvavidas para la economía de cualquier provincia, con un impacto superior al 15 por ciento del PIB, y que contaba con numerosas candidaturas, entre las de Toledo y Jaén, que en principio destacaban por encima del resto, hasta la presentación de Córdoba a última hora.

Y fue llegar y besar el santo.

INDIGNACIÓN EN JAÉN

Tras conocer la noticia de la designación cordobesa, no de forma oficial, sino a través de un tuit de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y de los medios de comunicación, el alcalde de Jaén, Julio Millán (PSOE), envió una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que le manifestaba su decepción, malestar e indignación.

Unos sentimientos que se hicieron patentes por el resto de representantes de las distintas administraciones y partidos políticos de Jaén, así como de los ciudadanos, que convirtieron en las redes sociales la noticia en tendencia, llegando a pedir que se declarase "personas non gratas" a la cordobesa Carmen Calvo y Pedro Sánchez.

Incluso el propio PSOE provincial ha pedido explicaciones "sobre todas las circunstancias que han rodeado este proceso" y ha advertido de que no se van a "quedar de brazos cruzados".

La organización más beligerante e impulsora de las movilizaciones, una cacerolada este sábado y una caravana de coches el próximo domingo, ha sido la Plataforma Jaén Merece Más.

En la provincia se repite la idea de que no se trata de un enfrentamiento con Córdoba, a la que se llama provincia hermana, sino que piden transparencia por parte del Gobierno, que se hagan públicos los proyectos y los criterios de selección, porque consideran que tenían mejor propuesta, como ya se lo habían confirmado en diciembre desde la propia Secretaría de Estado. Además, creen que Córdoba se presentó fuera del plazo.

ALEGRÍA EN CÓRDOBA

Por su parte, la alegría en la capital cordobesa, que defiende que su candidatura era imbatible por la posición geoestratégica idónea, por la red de comunicaciones y, sobre todo, por su estrecha relación con las Fuerzas Armadas al contar con la base militar de Cerro Muriano y el Parque de Ruedas 2 del ejército, se tornó en incredulidad con la polémica generada.

El alcalde de Córdoba, José María Bellido (PP), que se ha mostrado cauto para no ensombrecer la magnitud del proyecto, se sorprendió por la cantidad de manifestaciones "de propios y extraños" que se habían generado por la designación de la capital cordobesa.

A las declaraciones cruzadas entre socialistas y populares de ambas provincias, cada cual defendiendo a su tierra, se sumó la explosiva acusación del vicepresidente de la Junta y líder de Ciudadanos, Juan Marín, quien acusó a Carmen Calvo de adjudicar la base "a dedo", a pesar de que se trata de una decisión exclusiva del Ministerio de Defensa.

La "neutralidad" de la Junta de Andalucía en este asunto, que ha prestado apoyo por igual a ambas provincias en el proceso de selección, la puso el presidente andaluz, Juanma Moreno, quien se congratuló por el nombramiento de Córdoba, reclamó al Gobierno mayor inversión en Jaén y reprochó a Calvo sus "palabras" en favor de la candidatura cordobesa y que, a su juicio, han sido el origen de la polémica.

Hasta el PP a nivel nacional amagó con llevar el asunto al Senado y el Congreso para que se arrojara luz sobre la decisión hasta que el secretario general, Teodoro García Egea, zanjó la polémica al decir que la elección de Córdoba "responde a los criterios fijados por Defensa".

Sea como fuere, una decisión que debía ser un triunfo para Andalucía, que será una bombona de oxígeno para Córdoba y que, pese a la comprensible decepción, supondrá un beneficio para Jaén, ha desembocado en una separación entre dos provincias hermanas que solo el tiempo y el sentido común hará que las heridas se puedan cerrar.

Luis Ortega y Ana Sola