EFEJaén

“Fernando Fernán Gómez. Variedades” (Huerga y Fierro Editores), una recopilación de 104 artículos de la última época del actor, director y escritor es "el libro de un hombre libre", según Manuel Ruiz Amezcua (Jódar, Jaén, 1952), editor y prologuista de la obra, que mañana saldrá a la venta.

Ruiz Amezcua, a quien Fernán Gómez le encargó expresamente la edición de este libro, e incluso el título, poco antes de morir, explica que los artículos recopilados recorren "lo trágico y lo cómico, lo ligero y lo trascendental con la misma maestría de siempre”.

Asegura que “la memoria personal y colectiva ha sido una preocupación presente siempre en cada una de las creaciones de Fernando Fernán Gómez. Y está presente también en todos los artículos de este nuevo libro".

Precisa que en las páginas de este libro, cuya portada está ilustrada con una fotografía inédita de Fernán Gómez proporcionada por su familia, nos vamos a encontrar “preguntas, muchas preguntas. Aquí la pregunta es más fuerte que la respuesta. Y la duda está siempre al servicio de la inteligencia”.

En su opinión, con Fernando Fernán Gómez “aprendemos a pensar, cosa muy molesta no sólo para el poderoso, sino también, sobre todo, para el que no quiere pensar. Ideas, no ideologías, nos salen al paso de cada uno de los textos de este libro, hechos sobre la experiencia de la vida, y no desde la de los catecismos. Una visión abierta de todo y de todos”.

"Por eso, y por muchas cosas más, el autor de estas ideas pertenece a ese partido del que habló Albert Camus: el de los que no están seguros de tener razón”, apostilla.

Ruiz Amézcua añade que "también nos visita la alegría cuando leemos estos artículos. La alegría de la admiración por los amigos, por su trabajo bien hecho, por sus cualidades humanas, y por tantas cosas vividas y recordadas. Somos lo que recordamos, decía Italo Calvino. El recuerdo puede ser una forma de agradecimiento, y la escritura otra forma de dar, de darse a los demás”.

“Y de recuperar no solo la amistad, sino también las palabras. Si hoy las palabras se prostituyen para encubrir falsedades, urge recuperar las palabras usurpadas para devolverle la dignidad al idioma. Laberinto de las palabras, pero también de las leyes. Del de las palabras, a veces, nos sacan los diccionarios. ¿Quién nos saca del de las leyes?”, se pregunta.

Concluye que “en el estilo de Fernando Fernán Gómez la búsqueda de la belleza va unida a la búsqueda de la verdad, de las posibles verdades. Y el mejor estilo el que menos se nota. Ya lo decían los clásicos latinos: Ars est celare artem. Tú lo has conseguido, Fernando. Enhorabuena”, concluye el responsable de la edición del libro.

Asensio López