EFEAntequera (Málaga)

España puede producir 500.000 toneladas más de aceite de oliva en cinco años, por lo que la crisis actual de precios puede convertirse en un problema estructural, avisa Dcoop, que apuesta por regular el sector y elevar el consumo para lograr un precio equilibrado para agricultores y consumidores.

En una entrevista con Efe, el presidente de Dcoop, Antonio Luque, asegura que hay "mucho que hacer" en los próximos años para "ordenar" el mercado del aceite, que vive una crisis de bajos precios tras una cosecha récord de 1.800.000 toneladas en España, después de cuatro años de producciones cortas por la sequía.

Desde el mayor productor mundial de aceite de oliva culpan, en primer lugar, a la atomización de la oferta, pues la mayoría de las 1.800 almazaras existentes en el país no están agrupadas y "hay un porcentaje importante en el que el agricultor vende el aceite cuando él decide", lo que "distorsiona" el mercado.

Luque explica que se ha pasado de un mercado de demanda, en que se vendía un camión de aceite sin problemas, a otro de oferta, lo que hace que bajen los precios, pues "hay operadores que se aprovechan de esa situación".

El presidente de Dcoop apuesta por buscar un "equilibrio" entre el precio para el productor, que "tiene que ser rentable" para asegurar la viabilidad del producto y afianzar la población en muchos municipios, y "aceptable" para el consumidor, de forma que no decaiga el consumo.

Cuando se iniciaron las movilizaciones por la crisis del aceite, el precio había bajado a 1,70 euros por kilo, con lo que se había "pasado el semáforo en rojo de forma importante", ahora se está recuperando y al final de año puede estar de media entre 2 y 2,5 euros, pronostica Luque.

El sector "tiene que trabajar para que el precio del aceite de oliva pueda estar entre 2,5 y 3 euros el kilo en origen", indica Luque, quien también advierte del perjuicio a medio plazo de que el precio suba mucho.

"Si el aceite estuviera en un valor estructural de 3,5 o 4 euros, como algunos dicen que debería valer, se pondrían miles de hectáreas más de olivo" no solo en España, sino también en otros países, con lo que "podríamos -dice- morir de éxito".

Hay que mantener un equilibrio porque "no nos podemos dedicar a seguir incrementando nuestras producciones de aceite de oliva para guardarlo año tras año", argumenta Luque, que defiende tanto mecanismos de regulación de mercado y de ayuda al almacenamiento ante las fluctuaciones de cosecha, como impulsar el consumo.

A finales de septiembre "van a sobrar" unas 700.000 toneladas de esta cosecha, aceite que "va a hacer falta" el próximo año, en el que prevé entre 1.100.000 y 1.300.000 toneladas, por lo que "sería una pena tener que malvender" producto y que en 2020 le cueste "un precio excesivamente alto al consumidor", señala.

La estrategia de la cooperativa agroalimentaria Dcoop, que acapara en torno al 15 por ciento de la producción de aceite de oliva en España, pasa por impulsar el consumo para vender más, sobre todo en otros países, como Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, Brasil, Rusia, China y Japón.

Por las plantaciones existentes, en el mundo se va a pasar en los próximos años de una producción de 3 millones de toneladas de aceite de oliva a 4 millones, por lo que "necesitamos ese incremento de consumo", asevera Luque.

Dcoop produce una media de 225.000 toneladas de aceite de oliva cada año -esta cosecha ha alcanzado 275.000-, de los que la mitad se exportan. "Si no existiera un proyecto como el de Dcoop, la situación de precios en origen hubiera estado muchísimo más complicada de lo que está", enfatiza su presidente.