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El vicepresidente del Gobierno andaluz y líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, ha defendido el acuerdo presupuestario con Vox porque "hay que sentarse con todos", y ha subrayado que no supone "ningún paso atrás en derechos adquiridos en violencia de género ni en igualdad".

En declaraciones a los periodistas en los pasillos del Parlamento andaluz, Marín ha agradecido la "coherencia" de Vox para retirar la enmienda a la totalidad a los presupuestos y ha dicho que "en democracia, todas las fuerzas políticas que están representadas en cualquier institución, que hayan conseguido el respaldo de los ciudadanos, son legítimas".

Ante la pregunta de que dirigentes de Ciudadanos que rechazan acuerdos con Vox, como Manuel Valls, Marín ha explicado que cuando se intenta formar un Gobierno "se darán cuenta de que cuando hay que sentarse con todos y hay que escuchar a todos".

"Al final, se trata de buscar el interés general de los ciudadanos, porque si no hay presupuestos Andalucía se para, que es lo que quería el PSOE. Si el señor Valls está de acuerdo, que lo diga, yo desde luego no, yo estoy dispuesto a sentarme con todo el mundo, como siempre", ha zanjado el vicepresidente andaluz.

Respecto a la inclusión del término "violencia intrafamiliar" en el acuerdo del Gobierno andaluz con Vox, Marín ha asegurado que no excluye al de violencia de género y aborda conflictos como el de un anciano que es maltratado por un nieto o una madre que pega a su hija.

El vicepresidente ha enfatizado que el Gobierno formado por PP y Ciudadanos han incrementado en poco más de cuatro meses los recursos para la violencia de género, con 21 unidades integrales de atención nuevas, mientras que el PSOE, que "lleva toda la vida hablando" de ese problema y "se ha querido poner la bandera de esta lucha", solo puso en marcha once.

Marín ha resaltado la "estabilidad" para dos años que proporciona el acuerdo con Vox y facilita la llegada de inversiones, y ha instado al PSOE y a Adelante Andalucía a presentar enmiendas al presupuesto porque pueden llevarse la "sorpresa" de que se les acepta alguna, algo que nunca hizo el Gobierno socialista.