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El año que se cumple desde las elecciones autonómicas ha constatado el total volteo al tablero político andaluz, con un gobierno de PP y Cs sin fisuras aparentes, una oposición de PSOE y Adelante que busca su sitio ante el bloque de derecha y con Vox haciéndose notar en el debate diario.

Los 365 días que han transcurrido desde los comicios muestran el vértigo de la política, con una imagen totalmente opuesta a la del 2D de 2018: La presidenta era Susana Díaz, que aspiraba a repetir un nuevo gobierno socialista, previsiblemente con el apoyo de Adelante; el ahora presidente, Juanma Moreno, tenía una posición débil en el PP y se lo jugaba todo a una carta; Cs estaba en auge y Vox era sólo una incógnita, no estaba en ninguna institución.

El vuelco ha sido tal que ahora la figura política en una situación más complicada orgánicamente es la de Susana Díaz; Juanma Moreno, con la relevancia que da el papel institucional, se ha posicionado este año como uno de los principales barones del PP; Ciudadanos está en crisis y mantiene el Gobierno andaluz como su bastión; y el que irrumpe cada vez con más fuerza es Vox.

Por el camino, en estos doce meses Andalucía ha sido protagonista de algunos de los asuntos más relevantes a nivel nacional, por orden temporal: la primera gran negociación con Vox para una investidura, una crisis alimentaria y sanitaria por listeriosis y la sentencia de los ERE que ha condenado a dos expresidentes socialistas de la Junta.

El Gobierno bipartito PP-Cs se ha esforzado en transmitir sintonía, ha evitado cualquier polémica que pudiera suponer grietas y ha basado su trabajo en aprobar algunas de sus "medidas estrella" y en destapar lo que denominan "fraudes" de los ejecutivos socialistas.

Entre ellos, han denunciado medio millón de andaluces ocultos en las listas de espera sanitarias, vacunas de la gripe "fantasma", "agujeros" en Fomento, miles de millones de fondos europeos sin ejecutar o cientos de millones de ayudas en riesgo de prescripción.

En sus principales logros destacan sobre todo los dos presupuestos, de 2019 y 2020 -que se aprobará la semana que viene-, gracias al apoyo de Vox, y entre sus medidas principales están el plan de choque sanitario, la bonificación del impuesto de Sucesiones o la puesta en marcha de auditorías en el sector instrumental.

La aprobación de las cuentas de 2019 supuso el momento de mayor inestabilidad para el Gobierno andaluz, ya que Vox llevó hasta el límite su enmienda a la totalidad, hasta que forzó un acuerdo en el que están representados junto a PP y Ciudadanos.

El otro gran problema del Gobierno andaluz ha sido la crisis alimentaria por la listeriosis, con tres muertos, siete abortos y más de doscientos afectados. Además, ahora se están enfrentando a protestas de profesionales sanitarios y se encuentran con los ceses y dimisiones de altos cargos del Ejecutivo.

Este año político se ha visto especialmente marcado por el caso de los ERE, ya que empezó con el final del juicio por la pieza política y concluye con una dura sentencia conocida hace pocos días en la que se condena a los expresidentes Manuel Chaves, a inhabilitación, y a José Antonio Griñán, a cárcel, como cabezas más visibles de una veintena de ex cargos socialistas.

La sentencia hace mella en el PSOE andaluz, que vive un proceso de adaptación a la oposición después de casi cuatro décadas de gobierno ininterrumpido, y los partidos dirigen sus críticas directamente hacia Díaz, reclamando su dimisión en el cargo.

Los socialistas ganaron en las elecciones del 2D y han repetido victoria en las elecciones locales y en las dos generales -aunque en las últimas sumó más el bloque de centroderecha-, pero la continuidad de Susana Díaz se cuestiona constantemente.

Mientras tanto, Vox presume de haber introducido en el debate político andaluz algunos asuntos que ya parecían zanjados, ya que ahora se rivaliza más que nunca en el día a día sobre memoria histórica, violencia machista o inmigración irregular.

En el ámbito parlamentario, PP y Cs escenifican en cada pleno su unidad de acción con iniciativas conjuntas y suelen formar un bloque con Vox para frenar las medidas que propone la oposición.

La situación de Ciudadanos es compleja, se colocaron como segunda fuerza política andaluza en las generales de abril y se hundieron en las de noviembre, algo que en ninguna de las dos situaciones ha afectado a la estabilidad del Ejecutivo autonómico.

Adelante, la coalición de Podemos e IU, fomenta su discurso antagónico al de Vox y, por el momento, no consigue una unión con el PSOE que permita a ambos partidos actuar como un gran bloque de izquierdas.

Enrique Bermúdez