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El Patio del Recibimiento del Parlamento andaluz, presidido por el busto de Blas Infante, padre de la Patria Andaluza desde su reconocimiento en 1983 y cuyo nacimiento ha sido hoy conmemorado, se ha convertido este martes en el epicentro político donde se han dado cita diputados y consejeros, unos entrantes y otros salientes, todos ellos a la espera de la próxima constitución de la Cámara y del Gobierno de la comunidad.

Desde muy temprano, este patio, que sirve de preámbulo a la inmensa puerta de la antigua Iglesia que hoy es el salón de plenos del Parlamento de Andalucía, se encontraba engalanado con decenas de ramos de flores que instituciones y colectivos ofrendaron ante la efigie del padre de la Patria andaluza en el epílogo de un breve acto en el que solo hablaron el presidente de la Junta en funciones, Juanma Moreno, y la presidenta de la Cámara, Marta Bosquet.

Olía a flores y también a bienvenida anticipada de la legislatura que arrancará el 14 de julio con la constitución del Parlamento andaluz, pero también había cierto aroma a despedida. La despedida de algunos diputados, y probablemente también de algunos consejeros. La más afectada, Marta Bosquet, a quien se le quebró la voz durante un instante en su breve discurso institucional. El más sonriente, el líder de Ciudadanos, Juan Marín.

La Cámara andaluza no acogerá ningún parlamentario de Ciudadanos en la legislatura que está a punto de nacer, quizá al mismo tiempo que nazca la nueva reinvención del partido naranja desde el laboratorio del G-8, y después de varias legislaturas volverá a contar con la mayoría absoluta de un partido, aunque en este caso no será el PSOE sino el PP, a cuyos miembros se les nota una euforia contenida.

Bosquet, que vestía de inmaculado blanco en un día gris, reconoció no haber tenido un "honor más grande" que ser presidenta de la Cámara andaluza, se quebró casi entre lágrimas cuando nombró a su equipo durante estos cuatro años, pero sobre todo "a todas y cada una de las personas" que trabajan en la Cámara autonómica.

La presidenta del Parlamento y el presidente en funciones de la Junta, Juanma Moreno, recorrieron parte del patio cogidos del brazo, intercambiando probablemente experiencias vividas en una legislatura donde PP y Ciudadanos han ido de la mano pero que en los próximos cuatro año ya no se repetirá.

Moreno no se emocionó pero tuvo palabras cargadas de cariño para la todavía presidenta del Parlamento. Le alabó el "enorme esfuerzo, la enorme dedicación y el enorme compromiso" a lo largo de estos casi cuatro años al frente de la institución, una loa que acabó con un "Gracias presidenta por tu trabajo".

Probablemente, que el PP vaya a gobernar con mayoría absoluta ha hecho que pasara más inadvertida que nunca la ausencia de los dirigentes de Vox, contrarios a la conmemoración de la figura de Blas Infante, y que aprovecharon esta jornada parlamentaria para reunirse con los representantes de los trabajadores de la empresa en crisis Abengoa.

Entre las caras visibles del Gobierno en funciones estaba el titular de Hacienda, Juan Bravo, y los consejeros de la cuota de Ciudadanos, encabezados por el vicepresidente Juan Marín. Ninguno de ellos -quizás solo la de Empleo, Rocío Blanco- seguirán en un Ejecutivo que Moreno pretende que esté funcionando ya antes de que finalice julio.

En los corrillos se hablaba del tiempo, de la crisis económica y de si hay una nueva ola del coronavirus, pero los periodistas solo querían saber la confección del nuevo gobierno y de los órganos parlamentarios empezando por quién será el próximo presidente (o presidenta) de la Cámara. Moreno no soltó prenda y lo que contó fue 'off de record', tras lo cual se marchó a San Telmo a presidir un nuevo Consejo de Gobierno.

El acto solemne culminó con un rosario de entrega de ramos de flores procedentes de infinidad de instituciones y organizaciones y con la interpretación del himno de Andalucía, que al contrario que el español, sí tiene letra y parece que sus señorías se la saben, tanto los que salen como los que entran.

Diego Tavero