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La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha achacado este martes el descenso del número de llegadas de inmigrantes este año al mayor control fronterizo en el Estrecho, que ha convertido esta zona en una "yincana" y ha obligado a estas personas a buscar otras vías "más largas y peligrosas".

"Simplemente ha habido un cambio de ruta, más negociación con Marruecos, que se ha traducido en un mayor control, y han continuado las devoluciones en la valla", comenta a Efe la directora de Políticas y Campañas de la organización, Paloma Favieres, después de que el Ministerio del Interior haya publicado el último balance de inmigración irregular.

Según este balance, el número de inmigrantes que han logrado alcanzar las costas españolas este primer semestre ha sido de 10.475, un 27,4 % menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando se batieron máximos históricos con casi 14.500; por vía terrestre también han bajado un 3% al situarse en 2.788.

En total, 13.263 personas han entrado a España de manera irregular, 4.037 menos que en los seis primeros meses de 2018, lo que supone un descenso del 23,3%.

La mayoría de las entradas marítimas, apunta Favieres, se están produciendo en el mar de Alborán "porque el Estrecho tiene muchísimo control".

Y ese mayor control ha hecho también que en Canarias haya habido un ligero repunte de las llegadas por mar, que han aumentado un 8,1 % al pasar de las 421 del mismo periodo de 2018 a 455; también se han casi cuadruplicado el número de embarcaciones, de las que se han contabilizado 44 frente a las 12 del año pasado.

"Llegan menos porque hay más control fronterizo, a lo que se une el cambio en la gestión de la manera de trabajar que venía haciendo Salvamento Marítimo, que ya no va a la zona SAR marroquí; eso ha provocado, por ejemplo, que la semana pasada murieran 22 personas en Alborán. La zona del Estrecho se ha convertido en una yincana", apunta.

Mientras, "por tierra es prácticamente imposible llegar" y, sobre todo, la "frontera terrestre en Melilla se ha hecho prácticamente inaccesible", algo que atribuye a las negociaciones bilaterales con Marruecos, que el Gobierno "ni siquiera oculta".

"El reproche que le hacemos es que hay que saber con quién se están negociando las cosas", resalta.

También critica que, a día de hoy, aún no se hayan tomado medidas para propiciar "una inmigración ordenada, legal y segura" por la que aboga el Ejecutivo y que aún no se conozca su apuesta dentro del Pacto Global para las Migraciones que suscribió en diciembre, comprometiéndose a luchar contra las mafias.

"Las mafias son el origen de todo pero tienen un por qué, y es que cuando no hay vías legales, las personas se ponen en sus manos", zanja Favieres.

Asimismo, ha recriminado a los líderes europeos que tomen decisiones "cuando ven que la cosa les ha superado" y que no se hayan posicionado sobre la detención de la capitana del barco humanitario Sea Watch 3, la alemana Carola Rackete, por atracar sin autorización en el puerto de la pequeña isla italiana de Lampedusa con 40 migrantes.

"Habilitar vías legales y seguras es la única opción; sin embargo, cada vez hay más trabas", lamenta.