EFECórdoba

Córdoba ahorrará 200.000 litros de litros de agua al día con la sustitución de la limpieza de sus calles mediante el baldeo con mangueras por un sistema mecanizado que permite reducir alrededor del 75 por ciento del consumo.

La ciudad perderá, en cambio, una de sus típicas imágenes nocturnas, la de las parejas de operarios realizando los circuitos de limpieza en las calles del casco histórico, uno, el manguero o encargado de dirigir el agua para arrastrar la suciedad hasta el imbornal, y otro, el llavero, que se dedica a enganchar la manga a la boca de riego y a recoger en el carro los residuos.

Para el gerente de la empresa municipal Saneamientos de Córdoba (Sadeco), Francisco Ruiz, la estampa no es, precisamente, una imagen de modernidad, por lo que, además de la rentabilidad medioambiental, el cambio "lleva aparejado un beneficio importante, que es quitar la penosidad del trabajo de esas personas".

Ello porque, aunque "en Córdoba lo tenemos muy interiorizado, una persona con un traje de agua, por la noche, arrastrando una manguera de veinte kilos, no es una imagen de una ciudad moderna, actual, es seguir haciendo lo mismo que en los ochenta" del siglo pasado, refiere.

Pese a ello, Ruiz reconoce a EFE que el baldeo con manguera es una "habilidad manual que tienen las personas, que implica que se haga el trabajo bien o no y una complejidad de gestión extraordinaria, sistematizar el trabajo de un artista es casi incompatible con la propia definición".

Ángel Alba, jefe de operaciones de Sadeco y parte de una pareja de mangueros en su día, concreta que "el baldeo no es riego, lo que se hace con el baldeo es barrer, porque con la presión del agua eres capaz de arrastrar toda la suciedad del suelo, nuestros especialistas tienen su técnica y no acumulan mucha agua y sí arrastran mucha suciedad".

Los ocho circuitos de baldeo con manguera que quedaban desde que hace unos meses los otro ocho que se desarrollaban se pasaron a realizar por la tarde con 'baldeadoras' mecánicas se suspendieron días después de que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir declarase la situación excepcional por sequía extraordinaria el pasado 2 de noviembre.

Esta interrupción no es inusual, comentan los responsables de la empresa municipal, desde que a principios de los años 80 del siglo XX, antes incluso de la constitución de Sadeco en 1988, se instauró el baldeo manual en el casco histórico, la única zona de la ciudad donde es posible porque es donde existe una red de saneamiento con bocas de agua en las que se pueden conectar las mangueras "de forma sencilla y se pueden hacer circuitos que solapen unas calle con otras", especifica su gerente.

Aparte de otros períodos de sequía, el baldeo se suspende cuando se prevén abundantes lluvias, ya que la limpieza se lleva a cabo con el agua caída.

Muchos antes del baldeo con manguera se empezó a baldear con cubas con tracción animal, porque "el baldeo es una técnica de limpieza que no está asociada necesariamente a una manguera", aunque "es la técnica de limpieza de mayor calidad", enfatiza Francisco Ruiz.

De todas formas, subraya, "se ha da la paradoja de es un método costoso que debe aportar el mayor nivel de calidad y, sin embargo, en la zona donde se aplica han ido incrementándose las quejas conforme han ido desapareciendo los artistas", ya que "se están jubilando los mangueros antiguos y estamos teniendo verdaderos problemas de limpieza en el centro porque las personas que hemos tenido con contrato no saben porque no tienen la experiencia y, algunos que aun teniendo la experiencia, no tienen la habilidad".

La alternativa es la mecanización del servicio con barredoras, "como si fuese un carrito, con tracción eléctrica", especifica Ruiz, con capacidad del depósito de agua limpia de 2.000 litros, caudal de 108 litros por minuto y presión máxima de 60 bares.

Habrá otras que incluso serán más pequeñas que podrán llegar hasta a la Calleja del Pañuelo -la que se tiene como la más estrecha de la ciudad-, dice el gerente de Sadeco como paradigma de la complejidad para la limpieza viaria del entramado urbano del casco histórico, y, allí donde no sea se pueda acceder con métodos mecánicos, se mantendrá excepcionalmente el baldeo con maguera.

"Quedará para algo muy concreto, donde la máquina no llega, la punta de un circuito, muy residual", recalca Ruiz como a modo de reliquia en una ciudad que avanza en la modernización de su limpieza viaria, que trabaja en "desterrar todas las connotaciones personales que limitan el trabajo, cosas que son casi imposible sistematizarlas y ordenarlas", como es este método, que impide hasta el uso de guantes al manguero "porque pierde la sensibilidad" para la finura de su trabajo, puntualiza Alba.

Álvaro Vega