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La Guardia Civil ha desarticulado en Sevilla una organización criminal, dedicada a las estafas con tarjetas de crédito que, con la participación de un empleado bancario, cambiaba los teléfonos y correos electrónicos en las fichas de los clientes y controlaba las verificaciones de seguridad de la compra, que en una ocasión llegó a los 7.000 euros.

La investigación, a cargo de la Guardia Civil de Mairena del Aljarafe (Sevilla) y que se ha saldado con tres detenidos, empezó en noviembre de 2021, cuando responsables de un servicio de atención telefónica de una entidad bancaria denunciaron que habían descubierto, tras auditar los correspondientes accesos a bases de datos, que un empleado había modificado datos personales en las fichas de los clientes.

Con esas intervenciones, el empleado conseguía que los miembros de la organización criminal tuvieran acceso a datos bancarios de las víctimas.

De esta manera, las peticiones de verificación que por seguridad se realizaran durante las compras, se efectuaban a través de correos electrónicos o números de teléfonos que utilizaban miembros del grupo y que eran los que habían sido modificados en las fichas por el empleado que a raíz de estos hechos, había sido despedido.

En el arranque de la investigación, había tres víctimas a los que les habían contraído una deuda de unos 8.000 euros.

Una vez que obtenían los datos de las tarjetas de crédito, las configuraban en terminales móviles, usando aplicaciones de pago sin contacto, creando de esta forma un duplicado virtual de las tarjetas con la garantía de tener pleno control de la verificación de cualquier compra.

En otro plano del engaño, el empleado había realizado cambios en fichas utilizando los datos de usuario y contraseñas, tanto propios como de dos compañeros, para enmarañar la autoría real del delito, creando líneas de investigación que dificultaran responsabilizar de las manipulaciones, incriminando a esos compañeros, que ya han emprendido las acciones legales correspondientes contra éste.

Se trata de una estafa que ha afectado a clientes de la entidad en todo el territorio nacional.

Los tres casos iniciales con los que la Guardia Civil comenzó la investigación, se han convertido en el momento por ahora en catorce, con un montante total que supera los 33.000 euros.

Los responsables llegaron a cargar una compra en productos tecnológicos de 7.000 euros a un hombre fallecido.

Los miembros de la organización gastaban una media de 6.000 euros semanales en compras telemáticas, pagos con tarjeta en establecimientos físicos y financiaciones de productos, especialmente tecnológicos que posteriormente revendían en plataformas de segunda mano para obtener dinero en efectivo.

Se han practicado dos registros domiciliarios en Sevilla capital, recuperándose productos procedentes de las compras fraudulentas y se han intervenido equipos informáticos y terminales móviles usados para cometer las estafas.

Tras la finalización de los registros se ha detenido a tres personas, dos hombres y una mujer, por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, delito continuado de estafa, delito continuado de usurpación de estado civil y falsedad documental.