EFESevilla

El mercado de trabajo andaluz mantiene desde hace años una tendencia a la concentración del empleo en sectores de reducido valor añadido y, de hecho, el 51,9 % de la población ocupada lo está en sectores poco productivos y que generan menos riqueza.

Los cinco sectores más representativos en el empleo andaluz son el comercio minorista, la hostelería, la administración pública, la agricultura, ganadería y pesca y la sanidad y los servicios sociales, según recoge el plan de ordenación de las políticas de empleo y relaciones laborales en Andalucía.

Hay otras actividades profesionales, con más altas tasas de aporte de valor añadido a la economía, que suelen estar acompañadas por empleo estable y mayor productividad, como son las vinculadas a la industria manufacturera.

No obstante, el peso de la industria manufacturera en la ocupación de Andalucía es 4,6 puntos inferior a la media española (8 % frente al 12,6 %) y, además, muestra un proceso de disminución continuada desde 1995, con una pérdida de 4,5 puntos de presencia en el empleo en Andalucía.

El plan, en el que se fijan las directrices de la reforma integral de las políticas de empleo de la Junta, también analiza la formación reglada en Andalucía al existir una "correlación directa entre el nivel de estudios o la formación superior terminada con la tasa de desempleo posterior y con la titulación disponible".

De hecho, casi la mitad de la población andaluza en edad de trabajar solo dispone de estudios de Educación Secundaria Obligatoria o inferiores, diez puntos más que la media española.

La relación de la formación educativa con el desempleo es evidente, puesto que la tasa de desempleo de la población con menor nivel educativo es más del doble que la de perfiles con educación superior (30,6 % frente al 13,5 %), según el informe.

Dentro de la población con estudios superiores se aprecian diferencias significativas en la tasa de inserción en el empleo según la titulación universitaria adquirida.

Así, las personas tituladas en Agricultura y Veterinaria presentan una baja tasa de desempleo (en torno al 16 %), mientras que asciende por encima del 30 % en Artes y Humanidades (36 %) y Educación (31 %).

Adicionalmente, las empresas encuentran mayor dificultad para cubrir puestos en los que se necesita educación secundaria y formación profesional, y no son capaces de encontrar personal disponible con conocimientos y habilidades específicas, principalmente para competencias como las matemáticas básicas, liderazgo y comunicación escrita (40 % de las empresas).

Por ello, las empresas demandan una mejor formación tanto en competencias curriculares como en las transversales, las denominadas “soft skills".

Dentro del plan director de ordenación de las políticas de empleo ocupa un papel destacado la baja intermediación del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), ya que participa solo del 2,7 % del total de las contrataciones realizadas en Andalucía, y el 96 % son de carácter público.

Además, las entidades andaluzas utilizan el SAE para cubrir contrataciones de baja cualificación, con más del 50 % de profesiones que no requieren un alto nivel de estudios, lo que se debe al importante impacto que programas o planes de empleo públicos, como la Iniciativa de Cooperación Local y otros planes municipales, tienen sobre la gestión de las ofertas y en las que los tipos de proyectos promovidos por los ayuntamientos marcan altamente las profesiones demandadas, apunta el texto de la Consejería de Empleo.

Una conducta que parece alejada de los perfiles más demandados por las empresas que en un 42,2 % buscan perfiles de titulados universitarios o superiores y, de hecho, alrededor de un 40 % de las compañías manifiestan no cubrir todas las competencias requeridas.