EFEJaén

El campo andaluz pierde cada año el 6 por ciento del valor de su producción, más de 550 millones de euros, según el estudio "Empieza la cuenta atrás. Impactos del cambio climático en la agricultura española", presentado en Jaén por Pablo Resco, responsable del Departamento de Riesgos Agrarios de COAG.

El informe, del que también es autor Pablo Resco, destaca que en un escenario de subida de 2,5 grados, el aumento de temperaturas reduciría los rendimientos en todas las zonas productoras: -83 % en Sevilla; -72 % en Cádiz; -41 % en Córdoba; -16 % en Jaén o -5,7 % en Granada.

Indica ademas que un aumento de temperatura de un grado puede llevar a una reducción de la producción del 16 %, al que también afecta el resto de inclemencias meteorológicas.

Pablo Resco ha subrayado que “aunque existen medidas de adaptación que podrían amortiguar parte del impacto, éstas tienen una capacidad limitada que podría verse sobrepasada si no hay una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global y en todos los sectores”.

Así un aumento de 2 grados hasta 2050 incrementaría de forma exponencial el importe de la “factura climática”: reduciría un 20 % de la superficie de viñedo de alta calidad en España, un 15 % los rendimiento en trigo en el centro y sur peninsular.

En el caso del olivar, el cambio climático reduciría un 80 % la superficie apta para el cultivo del olivar en Andalucía en variedades de secano como hojiblanca y manzanilla.

Miguel Padilla, secretario general de la COAG, ha apuntado que “aunque algunos de estos efectos ya sean visibles, entender las consecuencias de los riesgos climáticos es la base para desarrollar estrategias de prevención del cambio climático y protección del mundo agrícola, a base de financiación y políticas regionales, nacionales y comunitarias”.

Según Padilla, es urgente mantener el calentamiento por debajo de los 1,5 grados, es más eficiente y menos costoso, “la prevención del cambio climático, por tanto, no sólo nos ayudará a proteger nuestra agricultura y economía, sino que también hará que un eterno verano no seque nuestra gastronomía, tradiciones, cultura e identidad”.

Por último, Resco ha adelantado que los seguros, una de las piezas claves de la política agraria en España, podrían tener dificultades para ofrecer una cobertura asequible por el incremento del riesgo, “aspecto que se ha evidenciado en las dos últimas campañas ante la magnitud de los fenómenos climáticos adversos y extremos que han afectado a nuestra agricultura” ha añadido.